Solo se que se llama Tim, no pregunten más.
miércoles, 29 de mayo de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
Lo que la lluvia me llevó
Esta es otra historia que me comentaron y esta adaptada para
Uds, espero les guste y espero sus comentarios sobre esta y las otras historias.
Esa tarde llovía como nunca en la ciudad, Juan estaba
solo en su negocio de artículos para computadoras, sus dos trabajadores no se
presentarían ese día por distintos motivos, hoy estaría así toda la tarde. Veía
como la lluvia presagiaba una baja en la venta, ya que provocaba que los
clientes potenciales no salieran y por tanto las entradas serían casi nulas.
El aguacero tomo
una fuerza de tormenta, se hizo más intenso y el viento tomo dirección hacia la
entrada del negocio, Juan corrió hacia la cortina del local para cerrarla y
evitar que la lluvia entrara al negocio, de lejos notó que un hombre corría
tratando de huir del diluvio, se acercó al negocio y Juan le hizo una seña para
que entrara.
Era un hombre como de 30 años
buen cuerpo, una cara muy agradable y además guapo. Juan de 35 hacía tiempo que
había comenzado a gustar de los cuerpos varoniles, pero como casado que
era solo había podido tener unas experiencias esporádicas, nada de
importancia, además no conocía muchas personas afines. El hombre de un brinco
entró rápidamente al negocio, tiempo en el que Juan bajaba la cortina y evitaba
que la lluvia llegara al interior. Ambos hombres quedaron solos dentro del
local, sin poder mirar al exterior, solo el ruido de la lluvia les indicaría
cuando terminaría esta. El hombre agradeció la atención.
Juan tomó un trapeador del
cuarto de servicio y comenzó a secar el agua que entro, mientras pudo admirar
en silencio este premio que la lluvia le había llevado. El hombre escurría de
pies a cabeza, tenía una camisa polo roja de una empresa refresquera y un
pantalón caqui, se notaba muy mojado y escurría. Juan al verle así le ofreció
una toalla que tenía en el cuarto de servicio.
-Gracias- dijo de nuevo, tomándola y haciendo uso de ella.
-De nada… está Ud. muy mojado-
-Si, jeje estoy escurriendo- dijo agitando un poco la
camisa.
-Si gusta le presto una camisa que tengo guardada para
emergencias- ofreció Juan.
-mm no gracias, ya es mucha molestia- dijo apenado
-no, para nada- insistió Juan y se encaminó a la puerta,
tomo la camisa también polo, pero de una compañía de computadoras color negro.
Se la ofreció y el hombre la tomo.
El local solo tenía una entrada
al frente y una trasera pero que daba a un pasillo en la calle, sin ventanas.
Un medio baño que a la vez servía de bodega así que era difícil meterse allí.
El hombre sin ninguna pena
comenzó a quitarse su camisa roja y quedó con el torso desnudo, un pecho semi
velludo saltó a la vista de Juan, una columna de vello bajaba por su abdomen
bien formado y se perdía bajo su pantalón, del mismo se asomaba un poco una
ropa interior blanca con un elástico negro. Juan no escondió su placer de verlo
sin camisa, el hombre no le miro en el momento, pero Juan fue tan obvio que al
terminar de cambiarse los ojos del hombre se fijaron en el.
-Perdón, no me di cuenta de que hice esto frente a Ud- dijo
disculpándose – espero no haberlo molestado.
-No hay problema- dijo con una sonrisa- tiene ud. un buen
cuerpo.
El hombre hizo un gesto de sorpresa y un poco fuera de si le
pregunto:
-¿Qué pasó? Acaso… ¿Le gustan los hombres?-
Juan le explico su preferencia
con pena y valentía, necesitaba contarla a alguien, también lo que esto le
implicaba vivirlo en el secreto. El hombre le escucho sin hacer ningún gesto de
desagrado pero tampoco de agrado.
-Bueno es respetable cada preferencia- dijo el hombre con
tranquilidad – yo no me asusto por eso, pero… no va conmigo.
Juan le dijo tranquilamente:
-No hay problema, yo le ofrecí refugio sin ninguna
intención, no lo hago por otro sentido que el de darle refugio en esta lluvia-
-No, no es por eso, solo que su mirada me saco de onda-
agregó- nunca me había admirado un hombre de esa forma o al menos eso creo-
Juan se presentó y el hizo lo
mismo, se sentaron y platicaron un rato, mientras la lluvia se escuchaba fuerte
aun en el exterior. Juan se enteró de que era también casado, tiene hijos y 30
años, era repartidor en la empresa refresquera, eso explicaba lo bien formado
de su torso.
El hombre le dijo:
-¿Hace mucho que le gustan los hombres?-
-Recién, es una preferencia de hace poco-
La lluvia continuaba en el
exterior y ambos seguían charlando. Cambiaron de tema: futbol, política,
mujeres, etc. En un momento Juan cambio de nuevo la charla hacia su
preferencia.
-Supongo que Ud. debe tener muchas enamoradas a pesar de
estar casado- comento Juan.
-La verdad si… jeje… algunas clientas de mi ruta
me han pedido algo más que productos-
-Y ¿Les ha hecho caso?-
-Alguna vez si- dijo bajando la vista- después de todo uno
es hombre y a quien le dan pan que llore jeje-
-mm muy bien por las clientas, pero… ¿algún cliente?
-No, para nada- dijo asustado
-Ah vaya- dijo sonriendo irónicamente Juan.
-No, no piense que estoy en contra de Ud- aclaro- o su
preferencia, simplemente eso no va conmigo
-Ok no se preocupe, después de todo Ud. no es de mi tipo-
aclaró.
El hombre miro hacia el techo
y bajando la mirada hacia Juan le dijo:
-Y… ¿Cuál es su tipo?
-Varoniles, velludos- y soltando una picara sonrisa- y
machines.
Pensando un poco lo que iba a decir.
-Bueno… lo primero si lo soy o ¿no sé que piense ud?
-Si noto que Ud. es varonil y muy bien parecido- comento con
un aire de confianza.
-Lo segundo… pues Ud. ya vio que soy algo velludo-
-Mmm… pues si… y la verdad estuvo de agasajo lo que vi,
jejeje- dijo apenado- espero no le haya molestado.
-En si no, solo que si me dejo sacado de onda-
Después de la aclaración comento:
Pues lo tercero también lo soy- dijo aclarando- y pero no
creo poder hacer algo con otro hombre-
-No se preocupe, con lo que vi para mí fue más que suficiente,
supongo que si así esta de arriba de abajo estará mejor-
El hombre quedó mudo al
escuchar esto, no supo que responder, quizás si hubiera sido una mujer
inmediatamente se hubiera ofrecido a mostrarle, pero nunca había recibido un
cumplido semejante de otro hombre. Juan se puso rojo de pena, se dio cuenta que
había sido muy atrevido al decir esto.
-Perdón… creo que me estoy pasando-
-No, no piense así… solo que se me hace raro
recibir un cumplido de este tipo de un hombre, siempre los he recibido de
mujeres.
-Imagino que debe ser frecuente eso.
-Pues no mucho, pero si me han dicho que estoy bien- dijo
con pena- y mi esposa es la primera
-Si ellas lo dicen es porque debe ser verdad- dijo Juan algo
nervioso
El hombre volvió a guardar
silencio y quedo un breve instante pensativo. Tomando aire se coloco
las manos en la nuca y con un gran suspiro se dirigió a Juan.
-Ud. ¿Qué opina, estaré bien?-
-No sé… necesitaría ver para opinar- insinuó Juan
De nuevo silencio, solo la
lluvia intensa del exterior continuaba. El hombre levantó la mirada hacia el
techo y con un movimiento de cabeza.
-¿Quiere ver?- dijo casi suspirando
-Lo que guste mostrarme… yo encantado- Juan dijo
tranquilamente
El hombre se puso de pie y
camino de un lado a otro como pensando el siguiente paso, miró a Juan que
seguía sentado, su nerviosismo era evidente, esperaba la respuesta.
-Mire, esto es extraño para mi, quiero escuchar la opinión
del otro hombre y además esta charla me ha puesto cachondón, no se… nunca he
hecho esto y de hacerlo no creo volver a repetirlo- nervioso también y
mirándolo a la cara – Si me permite le mostrare lo que soy, pero no sé como
hacerlo o que es lo que quiera ver- agrego con una sonrisa- Nunca he estado en
semejante situación-
-Lo que Ud. Quiera mostrarme- dijo tranquilizándolo- no hare
nada que Ud. no quiera.
Pensativo de nuevo agrego:
-mmm… Ud... ¿sólo quiere ver? O ¿quiere algo más?- dijo el
hombre más nervioso.
-Dejemos que las cosas se den simplemente- dijo Juan casi al
borde de los nervios.
El hombre con un movimiento
afirmativo con la cabeza pensó y tomando aire soltó un gran suspiro.
-¡Ya que mas da!- dijo con firmeza y decisión.
Se paro firmemente en abriendo
levemente ambos pies y se quito la camisa que le había prestado, dejo de nuevo
que Juan mirara aquel torso velludo, Juan permanecía sentado admirando esta
vista, recorrió con sus ojos esa cara con el rostro de un hombre bien parecido,
fue bajando la mirada por su pecho bien formado, el vello alrededor de sus
telillas lo hacía ver más tentador; continuo por su abdomen siguiendo el camino
de vello que bajaba, admiro de nuevo como se perdía bajo sus
pantalones su ropa interior sobresalía sobre su cinturón.
-Es Ud. muy hermoso- dijo Juan sin quitar la vista del
hombre.
-¿Quiere que continúe?-
-Por favor- dijo tranquilamente
Se desabrocho el cinturón y el
botón de su pantalón, el ruido del bajar de su cierre hizo que Juan
se excitara mas, ambos se olvidaron que eran casados, ahora solo vivir el
momento era lo mas importante. Bajo su pantalón hasta las rodillas, dejando a
la vista solo su calzoncillo blanco con elástico negro, no se notaba erección,
quizás los nervios no se lo permitía. Juan continuaba admirando cada centímetro
de hombre frente a él.
-Tiene Ud. buen paquete- comentó Juan fijando su mirada en
ese calzoncillo blanco.
El hombre sonrió ante esta
afirmación, Juan pudo observar sus muslos muy velludos también, el hombre metió
su mano al calzoncillo para acomodar su miembro para dar una mejor vista.
En un arranque de nerviosismo
el hombre se levantó el pantalón y sin abrocharlo dejando ver aun su ropa
interior :
-No… no se si pueda mas-
-Ok, tranquilo, no es necesario llegar a mas,
con lo que vi puedo dar mi opinión y si… Ud. está muy bien como dicen sus
clientas jejeje.
-Perdón es que nunca he hecho esto y me saca de onda, la
verdad.
-Muy bien si no quiere seguir no hay problema- Juan lo
tranquilizo.
-No, es que esto es raro para mi, y si quiero seguir pero…
en fin va-
De nuevo se bajo el pantalón
hasta las rodillas y en un acto mas de heroísmo que de erotismo lentamente bajo
su blanco calzón, Juan admiro sorprendido el abundante vello púbico del hombre,
su miembro comenzó a ponerse duro, 16 cm de dureza estaban frente a el. Sus
rozadas peludas bolas colgaban en medio de sus piernas.
-Esta súper… no solo lo dicen tus clientas, lo digo ahora
yo-
-¿Le gusta lo que ve?-
-Mucho… pocas oportunidades tengo como esta-
Por varios segundos ambos
hombres permanecieron observándose entre si, Juan pregunto si quería que el
hiciera lo mismo, el hombre dijo que no, solo quería saber su opinión sobre su
cuerpo. Juan fue mas alla.
-me gustaría tocar- dijo atrevido.
-No sé, nunca me ha tocado un hombre-
-¿Me permitiría?-
Pensando sobre su respuesta bajo su rostro y miro que su
miembro estaba muy duro, levantó la cara y viendo a Juan le dijo:
-Bueno… Le permito hacer lo que mejor le parezca, después de
todo ya estoy en esto-
Juan lo llevo hacia una de las
vitrinas y le hizo que se recargara, de pie comenzó con su mano a acariciar su
pecho, intentó darle un beso, pero el hombre dijo que no, eso no le hacia
sentir bien.
Continuo el recorrido, el hombre solo respiraba un poco
agitado. Llego hasta su vello púbico, lo acaricio sintió su textura, jugó con
sus testículos suaves y rozados, paso a su pene lo acaricio, lo hizo subir y
bajar, bajo para sentirlo en su cara, vió como el hombre se notaba extasiado.
-¿Quiere más?- preguntó
-¿Qué sigue?-
-Esto-
Tomando su pene con la mano lo dirigió a su boca. Lo
introdujo lo mas que pudo. Un leve quejido salió de la boca del hombre. Juan
levanto lo ojos y vio como su hombre exhalaba suaves quejidos al entrar y salir
de su boca. Por un rato estuvo asi.
-¿Le gusta?- pregunto Juan tomando un respiro, después de
todo era un gran miembro.
-Mucho, siga por favor- pidió- se siente distinto a como lo
hace una mujer-
Juan regreso a la acción, pero
lo separo de la vitrina para acariciarle las nalgas que también las sentía
velludas, acaricio los muslos. El hombre se retorcía de placer, no supieron
nada del exterior por un largo rato, ni siquiera se enteraron cuando la lluvia
cesó. Con un golpe en el hombro dio a entender que se vendría, Juan se levantó
y coloco su mano para recibir su semen. Con un grito de satisfacción y largos
espasmos, un chorro de líquido blanco comenzó a llenar la mano de Juan,
caliente y espeso Juan trato de contener todo, sin embargo una gotas cayeron al
suelo. Juan se vino dentro de su ropa, no se notaba mucho, ya lo arreglaría más
adelante. Con la misma toalla que había usado para secarse ambos se limpiaron:
El hombre de levanto su ropa
interior y su pantalón, entrando en el baño con dificultad terminó de arreglar
su ropa, mientras Juan abría la cortina del negocio, la lluvia había cesado, el
hombre salió, le dio las gracias con una sonrisa.
-Me gusto mucho, fue algo diferente-
-Para mi también estuvo de maravilla- y agrego- pues cuando
guste aquí estoy-
-La verdad… no creo volver a repetir esto, fue bueno pero no
es lo mío-
Se despidieron, el hombre tomo
su camisa mojada y salió del negocio, Juan no pudo salir a ver a su hombre
porque llegaron unos clientes.
Pasaron unos días y cuando
llegaba al negocio uno de sus trabajadores le dijo que alguien había dejado
algo en una bolsa para el. Cuando la abrió encontró la camisa negra que le
había prestado.
Nunca volvieron a encontrarse,
Juan en dos ocasiones lo miro pasar de lejos, pero el hombre jamás regreso al
negocio de computadoras.
Cuando llueve mucho, Juan solo
recuerda en el silencio a aquel hombre que la lluvia le llevó.
martes, 14 de mayo de 2013
DAVID
Soy David, y esta es mi experiencia.
La historia sucedió cuando tenía 16 años, hoy tengo 18.
Vivo con mis padres y mi hermano mayor. Mi familia es muy especial en cuanto al
sexo. Mis padres se salieron de sus casas muy jóvenes, mi mama tenía 14 años cuando
se embarazo de mi hermano dos años mayor que yo y mi papa tenía 17 cuando
sucedió. Se puede decir que se escaparon de sus familias, con la inmadurez
propia de esa edad. Mi papá trabaja como empleado en una tienda de autoservicio,
en su tiempo libre lleva equipos de fútbol en los cuales participamos, y mi mama con el tiempo tomo cursos y hoy es
instructora de aerobics. Solo conozco a mis abuelos paternos que con el tiempo
“perdonaron” a mi papa, aunque mi abuela no soporta a mi mamá. De mis abuelos maternos
nunca he sabido nada.
Por la misma juventud de mis padres tuvieron la poca
atención de educarnos de forma tradicional, y pues la cuestión sexual fue muy
abierta, para algunos conocidos es demasiado, y esto es porque desde muy
pequeños mi hermano y yo nos acostumbramos a ver pornografía, ya que mi papa la
compraba y la dejaba al alcance de nosotros, mi mamá nunca de opuso a eso.
También desde muy chico vi a mis padres desnudos por lo que la desnudes ajena
tampoco me causaba problemas. En ocasiones llegue a ver películas de este tipo
con ellos. Por la misma razón tanto mi hermano como yo iniciamos una vida
sexual activa muy chicos, al menos yo a los 14 tuve mi primer experiencia. En
mi casa tener condones es como tener un frasco de café, mis propios padres nos
los proporcionan.
La casa siempre tiene visitas de mis amigos y compañeros
del fútbol los papas de ellos piensan que por la simpatía con mi papá que es
el entrenador, pero la verdad es que vienen porque aquí pueden ver pornografía
gratis, de calidad y sin ser molestados. Así era la confianza de mis padres. Mi
hermano llevaba amigas a veces se quedaban en toda la noche y al día siguiente
como si nada pasara.
Una ocasión en que mis padres celebraron su aniversario,
lo celebran aunque nunca se casaron y pienso que nunca lo harán, después de una
fiesta pequeña en viernes salieron al día siguiente para pasar un fin solos. Me
quede solo en casa, ya que mi hermano tuvo orgi-fiesta y estaría solo. Samyr
uno de mis compañeros del futbol me pidió ir a la casa:
-Me prestaron una película xxx y solo en tu casa se
puede.
-Ok va, si quieres pide permiso para quedarte toda la
noche.
Acepto y llego a eso de las 9 pm, pedimos una pizza y
pusimos la película.
Samyr es un chavo moreno algo aceitunado y tenía un pelo
rizado (chino) muy cerrado, esto es porque su papá es de origen libanés, de
allí también su nombre. Era el defensa del equipo y muy bueno para jugar.
Después de un rato llegaron las escenas de sexo, había
una muy impresionante en la que dos tipos se cogían una chica, ya había visto
muchas veces ese tipo de escenas pero esta vez mientras uno de ellos le daba a
la vieja, el mismo le daba una mamada al otro. Wow, nunca había visto algo así.
Samyr se tapó con su chamarra y notaba como se movía su
mano de ella, se la estaba jalando.
-¿Para qué te cubres? Jajaja, si ya sé que estás
haciendo.
-oh vaya, no quiero que me veas.
-uy uy uy que penoso.
Después de la película que Samyr llevo pusimos otras dos.
Ya pasaban de la 2 de la mañana cuando terminamos de ver
todas, nos fuimos a mi cuarto para dormir, a pesar de la hora no teníamos mucho
sueño, así que charlamos un rato más.
-Lo que más me impresiono es cuando el otro wey se la
mama al tipo- dijo nervioso
-Si, nunca había visto esto- le respondí.
-¿Qué se sentirá?
-No se, nunca se me ha ocurrido probar- le dije
Se quedó callado, pero le vi en la cara la intención de
decir algo pero que no se animaba.
-Que… ¿quieres probar?- de dije
No dijo nada solo me vio y note más su nerviosismo. Le
grite:
-¡ya dime!...- dije desesperado- ¿quieres probar?
-¡si!-grito
-pues órale va.
Me puse de pie y comencé a quitarme la ropa solo me quede
de con mi bóxer. Él se quedó parado sin hacer nada.
-oh vaya, con una chingada, lo vas a hacer o no- me
estaba enojando
Se levantó rápido y se quitó su camisa de nuestro equipo
de fut con su nombre. Se quedó con un
calzoncito muy pequeño.
Nos quedamos así, y me quite mi bóxer, no me sentí
extraño en estar desnudo, el igual se quitó lo que le quedaba pero puso su mano
cubrió su miembro.
-uy ahora resultas muy penosito- me burle
Lo notaba nervioso y por fin quito su mano.
-no manches pinche Samyr- le dije sorprendido- ¿así eres
o te depilas?
No tenía nada de vellos. Estaba totalmente liso. Me reí
de él , la verdad se me hacía muy gracioso ver a un hombre así.
-es que no me gusta cómo se jalan los pelos- dijo con voz
apagada.
Pero al poner más atención vi su verga gigante ¡20 cm!
-No manches, pinche Samyr- le dije sorprendido- estas
cañón.
Después de ver semejante miembro le dije
-Buenos pues a lo que vamos.
-Nunca he hecho esto- dijo
-ps yo tampoco wey- me burle de nuevo
Primero comenzamos a jalárnosla nosotros mismo, pasado un
rato el se agacho y comenzó a frotarme la verga, hasta ponerla más dura de lo
que ya la tenía. Después se llenó la boca con mi verga. Lo chupaba con pasión.
-Pinche Samyr, ¿seguro que nunca has hecho esto?
Movió la cabeza negándolo pero sin sacar nada de su boca.
-pues lo haces de maravilla.
Después de un rato, le pedí que se acostara en la cama, y
fue mi turno, se la mame por un rato, para mí era una sensación extraña, pero
no me disgustó. El estaba boca arriba y yo encima de el o sea en un 69
perfecto.
-Ya me vengo- le advertí
Me hizo una seña de que continuara, me vine dentro de su
boca y se lo tragó todo.
-Me vengo también- dijo, pero no me latió hacer lo mismo así
que me retire. Como estaba recostado boca arriba se vino sobre su pecho, la
tenía tan larga, que cuando soltó su semen le llego hasta la cara. Se veía
gracioso lleno de su propio líquido. Me levante y le pase un pañuelo para que
se limpiara. Así nos acomodamos y sin decir nada permanecimos un rato en la
cama.
Samyr rompió el silencio con una petición que nunca me
imaginé que haría.
-Metemela- dijo
Lo mire y le dije:
-¿seguro?-
-Si, seguro, quiero ver que se siente tenerlo dentro.
-ok, pero te advierto que yo no me voy a dejar perforar
por ti- le dije- con esa cosa que tienes
quien sabe que me pase jejeje.
Fui al cuarto de baño, allí teníamos los condones
y estaban al alcance de todos. Tome unos y en el cuarto de mis padres sabía que
tenían gel. Cuando regrese Samyr ya estaba en cuatro patas esperando con
ansias. Me acomode el condón y le frote gel, comencé a penetrarlo. Note un
pequeño quejido pero no se opuso, comencé a moverme entrando y saliendo,
conforme más fuerte lo hacia Samyr mas gozaba. Se notaba que lo disfrutaba el
cabrón, bueno yo también, era una sensación distinta a lo que había hecho.
Después de un rato lo hice con más fuerza, estaba por venirme de nuevo. Cuando
termine él se volteó y se la jalo hasta que se vino también.
Sin decir nada nos acomodamos para dormir, ahora si
estábamos cansados.
Por la mañana me despertó el ruido que hizo mi hermano al
llegar, abrió mi cuarto y nos vio dormidos, Samyr ni cuenta se dio.
-Pinches jotos jejeje- dijo y cerró la puerta.
Me volví a dormir. Después de un rato me desperté de
nuevo por el ruido más fuerte, eran mis padres que llegaban. Eran casi las 11
am, Samyr también se despertó y asustado se levantó rápido y comenzaba a
ponerse su calzón cuando mi madre abrió la puerta del cuarto, del susto Samyr
se escondió cubriéndose con la sabana.
Ella nos miró y solo me dijo:
-¿Todo bien?
Con la cabeza dije que si.
En eso mi padre llego también y vio la escena.
-¿Qué pasa?, ¿todo bien?
Ambos vieron la camisa de Samyr que tenía su nombre y
estaba en el suelo, sonrieron y cerraron la puerta.
Samyr se vistió rápido y yo solo me puse un pants.
Bajamos y mi madre nos indicó que nos sentáramos a la mesa. Samyr apenado se
disculpó y se retiró.
Mi hermano aun dormía, así que estaba solo con mis
padres.
-¿Qué tal?- me cuestionaron
-mmm, todo bien- les respondí sin problemas.
-¿Y?, ¿qué te pareció?- yo sabía a lo que se refería.
-mira, te diré que prefiero hacerlo con una chica.
Ellos se rieron y nunca volvimos a tratar el tema, aunque
dos veces más me eche a Samyr.
jueves, 25 de abril de 2013
Gente de la calle
Seguramente nos pasa muy a menudo a los que somos bisex que vamos por la calle y vemos hombres que nos llaman la atención y no podemos hacerlo por temor a llamar la atención. Estas son algunas fotos de hombres comunes encontrados en las calles. Espero les gusten.
Si alguien quiere aportar mas historias envianelas a bisexlado@gmail.com o bisexlado@hotmail.com. También si alguien tiene algún interes en especial por algun tipo de fotos, pidan con confianza.

Si alguien quiere aportar mas historias envianelas a bisexlado@gmail.com o bisexlado@hotmail.com. También si alguien tiene algún interes en especial por algun tipo de fotos, pidan con confianza.
sábado, 20 de abril de 2013
PAGO POR EVENTO.
A los 50 años ya no es fácil encontrar alguien con quien
vivir aventuras sexuales, Julián llevaba ya 4 años sin una relación seria con
un hombre, además de que en los últimos años había descuidado su físico. Solo
veía pasar hombres jóvenes y guapos sin poder lograr algo. Hasta su esposa
había comenzado a rechazarlo. Intentaba hacer ejercicio jugando tenis, pero no
mejoraba en nada. Había pensado que dadas las circunstancias lo mejor era
buscar alguien a quien pagarle para hacerle el favor. Pero ¿Dónde?
Sábado, tenía que ir a la boda de una sobrina de su
esposa, sus hijos ya mayores se negaron
a acompañarlos, así que irían solos los dos. Después de la aburrida ceremonia
se dirigieron al salón de fiestas. Llegaron y les llevaron a la mesa que se les
había asignado. Un camarero se acercó para ofrecerles una bebida, pidieron algo
ligero para comenzar. Julián se fijó en el joven camarero, alto delgado, moreno
claro, de rostro fino y agradable, de no haber visto que era parte del servicio
del salón hubiera pensado que era algún hijo de una distinguida familia. Como
todos los demás del servicio vestía de negro con camisa blanca y una corbata de
moño. Era ágil al moverse, casi danzaba al servir. Durante la noche Julián no
dejaba de buscar la oportunidad para verle y cada vez que podía le hacía
acercarse con cualquier pretexto.
La gente comenzó a retirarse, Julián dijo a su mujer que ya
era tiempo de irse, así que ella se levantó y fue a despedirse de los
anfitriones, Julián se quedó solo en la mesa, los demás comensales ya se habían
retirado. El joven camarero se acercó al notar que se retiraban.
-Espero el servicio haya sido de su agrado- dijo el joven
con una voz que se antojaba agradable- agradecemos la propina que guste dejar.
Julián vio la oportunidad. Primero saco un billete de $20,
pero medito mejor la situación y tomo el más alto que llevaba en su cartera:
$200.
-Todo estuvo muy bien- ofreciendo el billete- esto te lo has
ganado.
El joven vio con sorpresa la denominación del billete.
-Gracias señor, no es para tanto, pero le agradezco.
-¿Quieres ganar algo más que eso?
-Pues ¿usted dirá en que le puedo servir?- pensó que era algo
inmediato quizás un poco de pastel.
Mirando hacia donde se encontraba su mujer para asegurarse
que podía comentar con rapidez y seguridad de no ser escuchado, le dijo:
-Sexo- le miro a los ojos
-¿Cómo?- se turbo
Volvió a girar la vista en dirección a donde se encontraba
su mujer.
-sí sexo, aceptas tener sexo conmigo- dijo directamente.
El joven no sabía que pensar, solo le miraba sorprendido. Al
no tener una respuesta inmediata Julián saco una tarjeta de su saco y se la
ofreció al joven.
-Si te animas llámame cualquier día entre 4 y 8 pm- dijo
dándose la vuelta justo en el momento en el que su mujer se acercó. Se
retiraron y al llegar a la puerta volteo hacia el joven que en ese momento se
encargaba de retirar la mesa. Pasaron los días y no recibió llamada del joven. “no se animó” pensó.
Víctor era un chico de 21 años, estudiante de gastronomía
que para cubrir sus gastos y su carrera, trabajaba, había decidido hace un año
no ser una carga para sus padres. En el lugar donde estudiaba había un chef que
era su profesor y le ofreció un trabajo los fines de semana en su empresa de
eventos como mesero. Asistía a la escuela de lunes a viernes y el sábado cuando
había algo trabajaba. No había problemas de horario podía compartir todas las
actividades, aun con su novia Ceci, que también estudiaba en la misma escuela,
por lo que se veían a diario y si algún sábado Víctor trabajaba no había
problema, tenían toda la semana para volverse a ver.
Esta semana estaba complicada, se les informó que tenían
práctica en uno de los mejores restaurantes de Cancún. Se miraron los dos,
habría problemas. La chef encargada de esta área le informó que debían ir esta
vez, ya que se habían negado en dos anteriores una a Guadalajara y otra a
Acapulco. No había más si no asistían a esta práctica no pasarían al siguiente
semestre. La dinámica era que ellos pagaban su trasporte y gastos por una
semana el lugar de práctica les ofrecía el hospedaje.
-5,000 pesos por cada uno- dijo la chef.
Los dos se vieron y Víctor tomo la palabra.
-Ok, los conseguiremos-
Salieron de allí y Ceci preocupada le dijo
-¿Cómo le vamos a hacer?
-No te preocupes amor, yo veré como le hago.
La acompaño a hasta su casa y después se fue a la suya.
Busco en su ropa la camisa donde había guardado la tarjeta. Medito toda la
noche la situación.
Jueves. Julián
salía del trabajo, eran las 4:15 y estaba a punto de encender su auto, cuando
sonó el celular, lo tomo y vio que era un número que no conocía.
-Si bueno- respondió
-Buenas tardes Señor- dijo su interlocutor- ¿no se si me
recuerde? Me dio su tarjeta el sábado al final de una fiesta donde usted
asistió.
-Ah, si, ya te recuerdo- dijo emocionado
Por fin sus cuatro años de ayuno masculino estaban por
terminar. Cerró bien las ventanillas del auto para poder charlar con la
seguridad de no ser escuchado. Y continúo:
-¿Qué pasó? ¿Te decidiste?- cuestiono al joven
-Pues… si, solo quisiera saber ¿Cuánto sería? y ¿Qué tengo
que hacer?
-Mira que te parece si nos vemos y platicamos.
-Me parece bien-
Acordaron el lugar para el sábado siguiente por al medio
día.
Víctor llevaba 2 años con su novia, había pensado seriamente
en hacer una vida común con ella, sea casados o no. Tenían sexo ocasionalmente,
y esa tarde fue una de esas ocasiones. Al terminar Ceci lo cuestionó
-¿Cómo conseguiremos el dinero?
-no te preocupes amor- la tranquilizo- ya casi lo consigo.
La abrazo y se quedó callado pensando en lo que haría para
cubrir este gasto.
Llegó el sábado y Julián llegó antes de la hora acordada, se
estaciono en la calle y permaneció dentro del auto. Muy puntual llego también
Víctor, se veía hermoso, jeans negro y una camisa oscura a cuadros llevaba una
mochila, después de esto iría a trabajar. Julián toco el claxon y llamo la
atención de Víctor, que se acercó de inmediato.
Dentro del auto, se saludaron y Julián lo encendió, busco
una calle con poco tráfico. Mientras avanzaban no dijeron palabra. Víctor se
sentía nervioso y le sudaban las manos. Encontraron una calle casi vacía y se
estaciono.
-Pues, ¿entonces te decidiste?- dijo Julián
-La verdad necesito dinero- dijo apenado- así que usted
dirá.
-Ok, entonces será de la siguiente manera- dijo con calma
Julián.
-Si pero antes debo decirle que nunca he hecho esto- aclaro
Víctor.
Le miro con ternura, y con voz tranquilizante le dijo.
-Ok entiendo, mira si me dejas verte y tocarte desnudo te
doy $1,000
-Me parece bien- Víctor pensó que sería solo eso, $1,000 no
le caerían mal por eso.
-Te daré $2,000 por dejarte hacer sexo oral- continuo Julián
Víctor le miro con asombro
-$5,000 por dejarte penetrar.
Víctor se quedó callado, su cabeza daba vueltas por este
ofrecimiento.
-Si cada cosa te la hago dos veces, pago el doble.
Víctor cerró los ojos y pensó la situación. Tomo aire y dijo
con decisión
-Ok, vamos. Pero quiero el pago en efectivo.
Julián acepto con una sonrisa pícara, se dirigió a un Motel
y pidió una habitación, no le importaba gastar en este momento, todo lo cargaría
a la empresa donde trabajaba. Entraron en la habitación y Víctor se sentó en la
cama y Julián en un sillón que estaba a un lado.
Permanecieron así, por breves momentos. Julián se había
preparado para este momento por lo que saco un sobre de su pantalón y le dio
$2,500 para comenzar. Se había preparado muy bien trayendo lo suficiente.
-Desnúdate- le pidió-pero lentamente por favor.
Víctor se levantó y comenzó a quitarse la camisa, dejo ver
su cuerpo delgado y con algo de vello, siguió, se quitó los zapatos y los
calcetines. Julián comenzaba a frotarse su miembro por debajo del pantalón.
Víctor se desabrocho el cinturón y el pantalón dejo ver su bóxer a cuadros
negro. Bajo lentamente su pantalón hasta quedar en bóxer solamente. Julián se
puso de pie y se acercó al joven, comenzó a acariciar su cuerpo, hacía mucho
que no sentía un cuerpo tan varonil y menos joven entre sus manos. Víctor se
dejaba hacer en silencio. Julián tomo el bóxer por la orilla y comenzó a
bajarlo lentamente, un pene grueso y grande salto a sus ojos, el vello que le
rodeaba era abundante, lo tomo entre sus manos y comenzó a levantarlo, beso su
extensión. Le pidió que se acostara. Víctor
lo hizo y Julián comenzó a acariciarlo totalmente, su pecho, su abdomen, hasta
llegar a su miembro, lo rodeo con su boca, con su lengua acaricio sus
testículos. Víctor solo cerraba los ojos y trataba de sentir algo de placer, le
costaba trabajo pero intentaria. Le hizo levantar las piernas dejando a la vista
su ano aun virgen. Le hizo el beso negro. La sensación que sintió Víctor le
hizo estremecer. Por varios minutos fue un recorrer ese ano tan exquisito.
Metió y saco un dedo por varios instantes, Víctor solo apretaba los labios para
evitar gemir con fuerza y sus manos apretaban una almohada con las manos. Tan
ocupado estaba esto que no se dio cuenta como Julián de había quitado su ropa.
Algo pasado de peso y con un pene mediano no era precisamente un modelo.
-¿Estás listo?- dijo jalándose su miembro tratando de verse más
grande.
-como guste- agrego de forma sarcástica- usted es el que
paga.
Saco de su bolsillo un condón, Víctor se sitio aliviado por
esto además de que no vio muy grande la verga, así que quizás no dolería mucho.
Le pidió que se acomodara en cuatro. Así lo hizo. Con el condón colocado se
acercó a ese ano joven. Lentamente lo fue penetrando, Víctor sintió un leve
dolor, trato de no gritar apagando su boca mordiendo la almohada. Ya que la
tuvo dentro Julián inicio el ir y venir dentro del su joven amado. Víctor gemía
de dolor por la sensación extraña de hacer esto. Julián fue intensificando sus
movimientos hasta hacerlos más rápidos y violentos, después de un rato de entrar
y salir fue más intenso en sus movimientos, ambos sudaban. Julián de un grito
de placer se vino en una serie de espasmos de placer. Saco su miembro y cayo
desfallecido a un lado de la cama. Víctor se sintió aliviado, y se acurruco en
el otro extremo de la cama. Permaneció pensando en lo que había hecho, bueno
ya tenía al menos la mitad del dinero
para la práctica. Después de un rato se levantó y se colocó su bóxer, el
movimiento hizo que Julián se levantara y dijo:
-¿Ya te vas?
-Bueno, usted ya tuvo lo que buscaba.
-Pero tú no te veniste.
-No lo necesito, gracias- trato de evadirlo
-Recuerdas que te dije que si lo hacía doble pagaba lo
mismo.
Víctor lo miro y le dijo:
-Ok, pero quiero todo en este momento- dijo tajante.
Julián sonrió y saco de nuevo el sobre, dio al joven el
resto del dinero, ya tenía los 10 mil.
Víctor se quitó de nuevo el bóxer y se volvió a acostar.
Julián volvió a tomar el pene de su compañero y comenzó a mamarlo con fuerza,
pronto Víctor llego a lo máximo y exploto, sin sacarlo de su boca Julián trago
todo el líquido que salió de él. Luego abrió las piernas de su amado. De nuevo
con un condón penetro al joven pero esta vez de frente. Por varios minutos
entro y salió, Víctor ya no podía apagar sus gemidos, le dolía y esperaba terminar
pronto. Julián se vino de nuevo con más trabajo, tardo más esta vez. Lo saco y
se tumbó. Víctor se dirigió al baño. Entro a la ducha y mientras el agua caía, lloro
en silencio, el agua ocultaría sus lágrimas. Julián entro a la ducha buscando
continuar pero Víctor se salió en ese momento.
Salieron del motel y lo llevo hasta donde Víctor le pidió.
Se despidieron.
-Si necesitas más “money” llámame tienes mi numero
-Si, claro lo hare- mintió.
-Además también guarde el tuyo, por si necesito otra vez de
ti- amenazo
Víctor fue a trabajar, pero no se sintió bien, antes de que
llegaran los invitados de esa fiesta vomitó, su jefe lo vio y le dijo que se
fuera mejor a casa. Así lo hizo.
A pesar de que Julián marco varias veces a su celular tiempo
después, Víctor jamás respondió. Cambio su número y la práctica fue un éxito.
Ceci nunca supo cómo su novio consiguió el dinero, ahora están a un año de
terminar y tienen planes de vivir juntos. Víctor no ha podido olvidar esta
experiencia y es por eso que me ha pedido que la publique, como una forma de
descargar toda la culpa que aun carga.
jueves, 18 de abril de 2013
Algunos exhibicionistas
Para los que gustan de fotos amateurs, estas son de hombres casi todos hetero, pero que les gusta exhibirse para ganar la atención de una chica, pero que llegan a nosotros.
miércoles, 17 de abril de 2013
EL COMPAÑERO DE TRABAJO
Aunque este blog lo he abierto
para personas enteramente bisexuales, esta historia es de un chico gay que me
relato su historia, estoy abierto a todas las formas de preferencia sexual, más
en aquellos casos que tienen que ocultar su situación.
Benito, es un chico gay de los
que podemos llamar de closet y lo era por las experiencias que le ocurrieron
muy cercanas. Una de sus experiencias era que provenía de una familia súper
conservadora, católica y radicalmente opuesta a todo tipo de nueva tendencia
sexual actual. Su hermana se embarazó siendo soltera lo que ocasiono que sus
padres la echaran de la casa y no
volvieron a saber de ella. El se mantiene en contacto pero para sus
padres es como si estuviera muerta. Un primo se declaró abiertamente gay y de
tendencia travesti, a partir de ese momento nadie de su familia pudo entrar a
la casa de los padres de Benito; incluso le prohibieron el trato con cualquiera
de ellos. Benito vive en el silencio por el miedo a ser juzgado y perder el
vínculo con sus padres que tanto ama. Para los vecinos es el hijo modelo,
siempre atento a las necesidades de su familia y que nunca ha provocado
problemas ni escándalos. Se le habían conocido solo dos novias pero nunca nada
serio. Nadie se imagina lo que sufre en su interior.
Su trabajo dentro de una empresa
de comercio de insumos para la industria de las artes gráficas le mantenía
ocupado casi todo el día, llevaba 5 años trabajando en ese lugar y había tenido
unos cuantos ascensos pero nada de importancia. En la misma área trabaja Martín
de 29 años, solo un año más grande que Benito de 28. Desde que entró a trabajar
en la misma área, unos tres años antes, Benito se enamoró de Martín, aunque
sabía que era totalmente heterosexual, mantenía su admiración por él. No era el
chico de gimnasio pero se mantenía delgado y en buena forma, una piel apiñonada
y con un pelo negro bien cortado pero abundante le hacía verse más llamativo
tanto para las compañeras de trabajo como para Benito; Martín era el clásico
galán de la oficina que cambiaba seguido de chica, en los tres años que llevaban juntos, Benito le conoció dos novias formales y muchas chicas ocasionales, una
de ellas trabajaba en otra área de la misma empresa. Benito se hizo amigo de
ella y supo que Martín era bueno en la cama, pero no pudo preguntar más por
guardar las apariencias. En algunas ocasiones habían coincidido en fiestas de
la empresa y de algunos compañeros, donde noto que Martín casi no tomaba, pero
cuando lo hacía no controlaba su comportamiento. Todos los días vestían de traje por lo que a
pesar de verse hermoso no podía ver nada más. En alguna reunión le había visto de jeans y de camisa con
mangas cortas lo que le hizo darse cuenta que los tenía los brazos muy velludos
e imaginó que el resto del cuerpo estaría igual.
La oportunidad de intimar un poco
más llegó cuando la empresa asistiría a una expo en la que mostrarían sus
productos, colocarían un stand en el evento, Benito y Martín fueron elegidos
para ir a Monterrey para atender el puesto. Anteriormente Benito asistió a otras
expos, pero con otros compañeros que no le entusiasmaban nada o que incluso le
repugnaban; había compartido las habitaciones del hotel con ellos pero nada que
le gustara. Ahora era diferente, la idea de poder admirar y estar más de cerca
a Martín le emociono mucho.
Sin ningún problema ambos
planearon el viaje, un equipo se había adelantado para colocar el stand, ellos
solo lo atenderían.
El viaje en avión fue tranquilo,
al llegar tomaron el taxi para dirigirse al hotel. Benito se moría de ansias
por estar ya en el cuarto a solas con su amor platónico. Al llegar Martín se
dirigió a la recepción e hizo los trámites correspondientes. La sorpresa fue
cuando vio que llevaba dos llaves (tarjetas).
-Ese Juanito (el contador) sí que
se lució esta vez- dijo Martín- nos consiguió dos cuartos y de los mejores.
-Ah que bien- dijo Benito
ocultando su decepción.
Le entrego una de las tarjetas y
cada quien se dirigió a su cuarto uno junto al otro, ambos tenían una excelente
vista a la ciudad y la cerro de la Silla.
Benito se sentía decepcionado por tan mala jugada del destino, en otras
ocasiones había tenido que soportar las imágenes de hombres gordos, viejos y
nada atractivos y esta vez que la ocasión lo ameritaba le daban un cuarto
separado.
Después de la cena se despidieron
y solo se vieron hasta la mañana siguiente. Después del desayuno se dirigieron
a la expo, serían tres días de atención al público y presentar sus productos.
Los días pasaron y nada de interés, charlas vacías, poco interesante, no había
mucho tiempo para socializar, tenían que atender al publico y promover la marca. Comían por separado ya que
la afluencia de gente era mucha, solo en la noche podían hablar de algo sin
importancia y después irse a dormir cada quien en su habitación.
Termino la expo y decidieron
festejar, la cosa se ponía mejor, habían hecho amistad con otras personas que
también participaron en la expo, por lo que todos decidieron salir a un bar
antes de irse, ellos habían decidido salir al mediodía de siguiente.
En el bar pasaron las horas, un
buen ambiente, Benito tomo la precaución de no tomar demasiado, recordó que
Martín no controlaba su consumo de alcohol y así paso.
Martín comenzó a tomar de más,
poco a poco los otros se fueron retirando. Martín se perdió, Benito se disculpó
por ambos con los pocos que aun quedaban, tomo a Martín por el brazo y lo guio
hacia la salida y de allí al hotel que estaba cerca. Al llegar los empleados
los vieron entrar pero no se inmutaron al ver la condición de Martín, subieron hasta sus habitaciones.
Benito entro al cuarto de Martín y lo llevo hasta la cama.
Allí lo vio tan inconsciente, que
permaneció unos momentos admirándolo así, en la cama totalmente perdido. Le
llamo por su nombre y le movió su hombro… no hubo respuesta, estaba totalmente
perdido. Ya se retiraba cuando volteo a verlo de nuevo. Hermoso, perdido…
indefenso. ¡Indefenso! Pensó.
Se acercó de nuevo le admiró.
Martín vestía igual que él, una camisa polo negra con el logo de su empresa así
como pantalón de vestir del mismo color. Se atrevió por primera vez a acariciar
sus brazos velludos. Martín no hizo ninguna seña de darse cuenta de eso.
Nervioso continuo, acaricio su pecho sobre la ropa, bajo y acaricio todo su
cuerpo de igual manera con ropa. Temblaba quizás de nervios, pero más de deseo
y placer. Nunca pensó estar en una situación parecida.
Martín, Martín- le llamo y movió
un poco.
Martín no hizo ninguna señal de
estar consciente de lo que pasaba.
Benito tomo valor y pensó.
-Nunca volveré a tener otra
oportunidad-
Tomó a Martín, acomodándolo de la
mejor forma. Le quito los zapatos, y los calcetines, acaricio y beso sus pies.
Subió y llego hasta su torso, con mucho cuidado levanto la playera y vio su
abdomen velludo, le acarició por debajo de la playera, Martín seguía dormido.
Desabrocho su cinturón y su pantalón, dejo ver por primera vez su ropa
interior, un calzoncillo de licra azul. Benito tomo su celular y fotografió ese
momento. Pensó en retirarse ya que estaba muy nervioso y creyó que ya era
suficiente pero el deseo volvió a ganar. Tomo a su compañero y levantándolo con
mucho cuidado le quito totalmente la camisa, ahora admiraba su pecho y abdomen
desnudos, la vellosidad era moderada, acaricio por un momento, beso sus rosadas
tetillas. Bajo hacia su ombligo, no había reacción alguna. De igual manera
quitó el pantalón, se notaba un paquete muy grande. Volvió a tomar una foto, no
podía desperdiciar la ocasión. ¿Sería
bueno seguir? ¿Estaba bien hacer esto? ¿y si despertaba?
Benito tomo valor y continuo,
toco su paquete, se sentía grande a pesar de estar cubierto por ese
calzoncillo. Tomo los costados de su ropa y lo fue bajando lentamente, apareció
una mata de vello abundante, y salto ante su mirada un miembro grueso y grande
pero aun en reposo. Sus testículos caían rosados entre sus piernas. Volvió a
fotografiar esa vista. Dudaba hasta
donde podía llegar. Continuo tocando cada parte de él. Acaricio su vello, sus
testículos todo con mucho cuidado, tratando de no ser brusco y provocar que se
despertara. Tomo su miembro con la mano, sintió su textura y forma, lo froto, comenzó
a notar que tomaba una dureza ligera, siguió hasta que se levantó totalmente.
No soportando más llevo su boca hacia ese miembro ahora duro. Martín seguía
perdido. Beso toda la extensión de arriba y abajo. Con insistencia volteaba a
ver el rostro de Martín para ver si había alguna reacción. Tomo otra foto de
ese miembro erecto, no quería olvidar tan placentero momento. Viendo que no
había reacción metió toda esa masa de carne en su boca. Lo succiono, por varios
minutos, ya no había marcha atrás, si despertaba soportaría todo lo que pasara
pues ya estaba en esto. Después de un rato de tenerlo dentro de su boca, noto
como si su cuerpo se estremeciera, saco el miembro de su boca pensando que se
había despertado, la sorpresa fue que el estremecimiento era porque Martín a
pesar de su condición se vino, eyaculo con abundancia, Benito volvió a
fotografiar. Tomo con sus manos ese líquido caliente, lo saboreo con su lengua.
Se dio cuenta que él también se había venido dentro de su ropa. Más tranquilo
tomo varias imágenes más, limpio a su amado con una toalla, y por seguridad le
coloco de nuevo su ropa interior. Apago las luces y salió de allí, regreso a su
habitación. No pudo dormir pensando en lo que había vivido. Volvió a excitarse
con las fotos que tenía guardadas. Se masturbo varias veces pensando y admirando
las imágenes, cuando pudo dormir casi amanecía. Se despertó cuando Martín toco
a su puerta, ya se había arreglado.
-Vaya si también te dio duro la
borrachera- le dijo
-Si algo, no me di cuenta de la
hora- tratando de no ser tan obvio por lo ocurrido- y a ti ¿también te pego?
-ujule, durísimo, con decirte que
no me acuerdo como llegue a mi cuarto-
-¿ah si?- trato de saber más- yo
solo recuerdo que te deje en la puerta de tu cuarto
-si, pues con decirte que ni
cuenta me di de como que quite la ropa- dijo sonriendo
-no, pues si que te dio duro-
sonrió de forma picara Benito
Mientras Benito se arreglaba,
Martín se adelantó al restaurant del hotel. Más tarde tomaron el vuelo de
regreso.
Ambos siguen trabajando en la
misma empresa y la misma área, Martín nunca supo lo que paso esa noche. Con el
tiempo Martín tuvo un hijo aunque sigue soltero, Benito sigue viviendo su
infierno de permanecer oculto porque así prefiere hacerlo. Las fotos solo
pertenecen a Benito que las conserva para sí mismo y no las muestra, al contarme su historia solo me enseñó una del
rostro de Martín.
lunes, 15 de abril de 2013
EL VENDEDOR
EL VENDEDOR.
Había tardado en volver a escribir las experiencias de personas bisexuales, esta es otra de las historias que he conocido y me han compartido. Como siempre he cambiado nombres y no menciono lugares por seguridad de los involucrados, espero les guste y sigan compartiendo sus experiencias.
El vendedor
Llego tocando la puerta, vendía folletos de ropa de una
marca poco conocida, él era bien parecido, joven como de unos 23 años, una piel
blanca algo enrojecida por caminar bajo los rayos del sol. Abrió la puerta molesto
por la interrupción en su trabajo a pesar de ser viernes.
-Buenas tardes señor, perdón por la interrupción- dijo con
un tono de confianza tratando de ganar la atención del posible comprador.
-Dígame, que puedo hacer por
Ud. - tratando de apresurar las cosas.
-Mire le traigo nuestro catálogo de temporada… - le dio una
larga explicación de su producto.
-Mire- le interrumpió- mi mujer no se encuentra en este
momento, quizás a ella le interesaría mas, si gusta venir en otro momento.
Tomando un poco de aire por la desilusión de no lograr una
venta agradeció la atención. Ya se retiraba cuando se volvió y le dijo:
-Le puedo pedir un favor- apresuro antes de que cerrara la
puerta.
-Si, dígame- abriendo de nuevo la puerta.
-¿me permitiría pasar a su baño?
-Pues si, pase Ud- no vio ningún problema es eso y le invito
a pasar.
Le indico donde estaba el cuarto de baño y el joven dejando
su mochila y sus folletos sobre un sillón de la sala se dirigió hacia el
cuarto. Después de unos momentos salió y agradeció la atención.
-¿Debe ser difícil este trabajo?- dijo tratando de atenuar
su desilusión.
-No se imagina cuanto- respondió el joven con un tono de
tristeza y cansancio.
-¿Lleva mucho en esto?
-Apenas unos días, lo tome para pagar mis estudios- agrego-
necesito dinero para terminar mi ingeniería.
-Ah muy bien- le animo- es bueno que pagues tus estudios por
ti mismo.
-Sí, solo que creo que me equivoque de trabajo, esto no deja
mucho y es demasiado tiempo caminando.
- ¿y eso?, ¿no pagan bien?
-Para nada, cada folleto lo debo vender por 100 pesos- dijo
mostrando uno de los folletos- y a mi solo me tocan 10 pesos de cada venta.
- Es muy poco- y continuando la charla- y ¿ha vendido algo
hoy?
-Solo uno- dijo con tono cansado- y llevo cuatro horas
caminando de casa en casa. Y estoy cansado, lo único que deseo es terminar con
esto y buscar algo mejor.
-pues le invito a descansar- le ofreció sentarse en el
sillón.
-gracias, al menos unos minutos-
Vio la hora y ya casi daban las cuatro de la tarde, de tanto
trabajar frente a la computadora no se había dado cuenta del tiempo.
-¿Ya comió Ud. algo?
-No, nada, ni tiempo, ni dinero hay para esto.
-Bueno le invito a que me acompañe a comer algo- le dijo-
hoy y este fin estaré solo, mi mujer fue a la casa de mis suegros y mis hijos
salieron de fin de semana con unos amigos, pero me dejaron lo necesario en la
cocina.
-Ok le acepto la invitación.
Ambos pasaron a la cocina y después de calentar la comida
que estaba en el refrigerador llevaron todo a la mesa. Allí se presentaron,
Iván el joven estudiante de ingeniería de 23 años y Pablo, psicólogo industrial
de 35. Platicaron mientras compartían los alimentos.
La charla se prolongó después de la comida. Es como si no
quisieran que se agotara ese momento.
-Su trabajo es interesante- comento Iván- conocer toda la
problemática de los trabajadores de la empresa debe tenerlo muy ocupado.
-Sí, aunque a veces es cansado.-
-Y dime Iván. ¿Tienes novia?
-No, por el momento, no tengo dinero para mantener una
relación de este tipo.
-Pues si tienes razón.- agregó- Pero estas joven y además
eres bien parecido, debes tener muchas seguidoras.
-Pues si algunas compañeras quieren conmigo- dijo con una
sonrisa apagada- pero nada serio aun.
- Además pues debe ser muy atractivo para algunas mujeres
que te abren sus puertas-
-Jeje, pues si, ya van dos veces que me tiran la onda- y sonriente
agrego- pero la verdad lo pensé, que
tal si llegan sus maridos y se arma la gorda.
-Bueno en eso tienes razón, no debes arriesgarte.
-No niego que si me estaba entrando la tentación, pero mejor
fui a la segura.
-Umm, que suerte, yo quisiera tener una oportunidad así.
-Y ahora que esta solo ¿no lo buscaría?
- Pues no lo había pensado- dijo pensativo- pero pues debe
ser alguien con quien pueda guardar el secreto.
-Eso si, nunca hay que arriesgarse- dijo Iván- y ¿Cómo que
tipo de aventura le gustaría vivir si se diera la oportunidad?
-No se, algo diferente- pensó Pablo- Quizás una chica joven
o algo que nunca he probado.
-¿Que nunca haya probado?- intrigado continuo- ¿Cómo qué?
-No sé, solo se me ocurrió decirlo-aclaro- y tu ¿tienes
alguna fantasía por cumplir en ese aspecto?
-Pues nunca se me había ocurrido en algo así.
-¿que?
-Hacer algo que nunca haya probado.
-Bueno, entonces ya somos dos lo que buscamos hacer algo
diferente.
-Pero ¿Cómo que quisiera probar Ud?
-No se- dijo como buscando en su pensamiento- ¿y tu? ,
supongo ¿que has tenido sexo con chicas?
-Si, en dos ocasiones- respondió Iván
-Entonces ¿Qué buscarías de diferente?
-Quizás una experiencia poco común y que fuera placentera y
que nunca quizás vuelva a vivir.
Ambos se miraron a los ojos, permanecieron varios instantes así.
Sus miradas decían mucho entre sí. Ninguno se animó a hablar.
Pablo tenía 35 años, casado y con dos hijos, a pesar de los
años se había mantenido en forma, por primera vez se fijaba un hombre joven,
nunca había sentido una atracción igual. Iván de 23 tampoco tenía idea de que
alguna vez podía sentirse atraído por otro hombre y mucho menos alguien mayor.
-Hacerlo con un hombre- rompió Pablo el silencio
-¿Cómo? –reparo Iván
-Si, hacerlo con un hombre- continuo Pablo- Nunca he tenido
sexo con un hombre.
-Yo tampoco, nunca se me había ocurrido- le miro directo a
la cara.
Después de un rato de silencio.
-¿Quieres…?- Pablo no supo como continuar
-¿probar con un hombre?- continuo Iván.
-si, a eso me refiero- dijo nervioso Pablo.
-Mmm, no sabría que hacer-
-Yo tampoco.
Después de pensarlo en silencio, Pablo se puso de pie,
camino unos momentos por la sala, mientras Iván se quedó sentado, también
meditando la situación. Ambos estaban nerviosos pero dentro de ellos había
surgido un sentimiento extraño hasta el momento. Ambos querían vivirlo pero no
sabían como expresarlo. Iván rompió el silencio esta vez.
-Quiero probar lo que es hacerlo con un hombre.
Pablo volteo a verlo, no se extrañó, ni se molestó. Lo miro
y le dijo:
-Vamos entonces- le indico las escaleras.
Ambos sin tocarse ni decir nada, subieron por la escaleras,
Pablo lo guió a la recamara principal. Pablo cerró la puerta. Estaba uno frente
a otro, no atinaban que hacer. Iván tomo de nuevo la iniciativa y abrazo a
Pablo que respondió a ese gesto. Así permanecieron un breve momento, al
separarse se vieron a los ojos.
-Quítate la camisa- pidió Pablo.
Iván llevaba una camisa blanca con líneas azules que
formaban cuadros en toda la tela. Lentamente Iván se desabrocho cada botón
dejando al descubierto su pecho. Pablo pudo admirar su pecho y su abdomen con
un camino de vello alrededor de su ombligo y que se perdía bajo su pantalón, se
quitó la camisa y pudo ver su torso completo, sus tetillas rodeadas de unos
cortos vellos le hacían ver hermoso.
-Ahora tu- Iván pidió a Pablo.
Pablo llevaba una camisa polo negra, se levantó la camisa
con lentitud y levantado los brazos la saco por la cabeza, dejo ver su pecho
con mas vello que el joven. Así, uno frente a otro se volvieron a abrazar.
Sintieron sus cuerpos varoniles, ahora sentían una experiencia diferente, tener
un cuerpo similar, y que les proporcionaba placer.
Abrazados se miraron de frente, Iván acerco sus labios a
Pablo y se fundió en un beso profundo, sin pena, ni remordimiento Pablo hizo
que ese momento se extendiera correspondiendo a ese beso. Permanecieron unos
instantes disfrutando el momento. Acariciaban sus espaldas, sentían su pecho y
su respiración agitada. No querían que este momento se terminara.
Se separaron y alejándose un poco, Iván se quitó los tenis
que llevaba puestos. Pablo admiraba el momento. El joven se veía hermoso, se
desabrocho su cinturón y despacio se desabrocho el jeans azul que usaba, dejo
ver su ropa interior, un calzoncillo blanco. Se lo quito totalmente el pantalón permaneciendo de pie. Pablo hizo lo mismo, quitándose el pantalón negro y
quedando solo con un bóxer azul. Se volvieron a abrazar. Dejaron que la pasión
los llevara de la mano y sentir por primera vez algo diferente. Con pasos
cortos llegaron a la orilla de la cama y cayeron en ella, sus besos fueron más
profundos; sus manos recorrían el cuerpo de uno y de otro. Con un movimiento de
cabeza Iván dio a entender que había que continuar con esto. Ambos se pusieron
de pie y se quitaron lo que les quedaba. Desnudos se admiraron, Iván tenía una
erección muy prolongada, su pene rodeado de espeso vello negro que le cubría y
llegaba hasta su abdomen en una delgada línea, sus piernas también velludas le
hacían ver más atractivo. Pablo, hizo lo mismo y dejo ver su miembro igual de
duro, pero más grueso, sus vellos más cortos. En un movimiento conjunto ambos
tomaron sus penes mutuamente, los frotaron por un rato, se pusieron más
duros, disfrutaron de esa masturbación
mutua que nunca habían experimentado.
Pablo dirigió de nuevo a Iván a la cama. Lo recostó y el
hizo lo mismo. Pablo comenzó a recorrer el cuerpo de su joven amado, bajo por
su pecho deteniéndose en sus tetillas, bajo por su abdomen, jugueteo en su
ombligo y jugando con el camino de vello que se iniciaba allí, bajo y froto en
su cara su vello púbico, dio con su erección, bajo hasta sus testículos, los
beso y froto con su lengua. Iván cerraba sus ojos disfrutando cada movimiento
que Pablo hacía. Tomando la cabeza de Pablo Iván le pidió que se recostara
ahora. Hizo los mismos movimientos que antes había sentido de boca de su amado.
Pablo acomodo a Iván de tal manera que sus miembros quedaran frente a la cara
del uno y de otro. Un 69 perfecto, Pablo inicio llevando aquel miembro a su
boca, Iván hizo lo mismo, la sensación de ambos fue placentera. Pablo había
recibido sexo oral muchas veces antes pero esta vez era diferente, Iván también
sentía una sensación distinta a la que había experimentado antes. Después de un
rato, la agitación fue creciendo y los movimientos se hicieron más rápidos.
-mee vengooo- grito
Iván.
Exploto su miembro con abundante líquido blanco que roció la
cara de Pablo que había permanecido abajo. Con un grito de placer Pablo se vino
también llenando su abdomen velludo se su propio semen. Iván se quedó admirando
aquel espectáculo nunca antes visto por él, un pene explotando.
Iván se acomodó para quedar junto a Pablo. Ambos se
abrazaron y permanecieron así hasta dormirse.
Después de un rato se despertaron y se volvieron a fundir en
un beso; las caricias volvieron a surgir con más pasión, nuevamente sus
miembros quedaron duros.
Pablo acomodo a Iván para probar penetrarlo, Iván se dejó
llevar dócilmente. En cuatro patas Iván levanto su trasero preparándose a
recibir aquel miembro grueso. Pablo tomo un tubo de gel de su cajón de la mesa
de noche y froto su miembro. Lo dirigió hacia su amado que lo recibió con un
poco de resistencia. Lo metió lentamente.
-Aagh, dueeele- gimió el joven.
Pablo continuo si decir nada. Cuando lo tuvo todo dentro
permaneció unos momentos sin moverse esperando que Iván se acostumbrara a él.
Poco a poco se comenzó a mover y a disfrutar de aquella penetración nunca antes
experimentada. Iván gemía bajo, unas lágrimas salieron de sus ojos negros le
dolía pero quería que continuara. Sus movimientos se hicieron más rápidos y
fuertes. Pablo llego de nuevo a lo máximo y retiro su pene de culo de su joven
amado dejando caer su semen en la espalda de Iván.
Agotado Pablo agotado se dejó caer boca arriba en la cama,
cosa que aprovecho Iván para comenzar su trabajo esta vez. Tomo un poco de
lubricante en sus manos; introdujo uno de sus dedos en el ano de Pablo que se
dejó hacer lo que ahora Iván propusiera. Por varios minutos Iván jugó con el
ano de Pablo y sus dedos, logro meter hasta tres a la vez. Después de un rato
Pablo se acomodó para ser penetrado. Iván se puso detrás de él y lentamente fue
penetrando a su nuevo amigo. Comenzó a entrar y salir con fuerza, Pablo sintió
el placer de ser penetrado. Mayor placer le provoco cuando sentía como en cada
embestida de Iván sus testículos chocaban con los suyos en un baile erótico que
ambos experimentaban. Con un grito Iván se vino dentro de Pablo que sintió como
su semen caliente le llenaba su ano perforado.
Nuevamente se fundieron en un abrazo y un beso profundo.
Durmieron nuevamente por un corto rato. Iván se levantó y se dirigió al baño.
Pablo se despertó con el ruido de la ducha, le alcanzo y se metió junto al joven,
ambos se enjabonaron mutuamente. Volvieron a experimentar el sexo oral uno
después del otro bajo la ducha; limpiaron sus cuerpos de toda marca delatora.
Se vistieron y Pablo acompaño a Iván hasta la puerta, ya era de noche y estaba
oscuro, antes de abrir la puerta para despedir a Iván se volvieron a fundir en un beso. Se despidieron, no se
volvieron a ver, nunca ninguno de los dos contaron su experiencia o al menos
hasta ahora que conocí a Iván que es todo un ingeniero, está casado y tiene dos
hermosos hijos. Nunca volvió a experimentar algo parecido y recuerda a Pablo
con un profundo amor.
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