Esta es otra historia que me comentaron y esta adaptada para
Uds, espero les guste y espero sus comentarios sobre esta y las otras historias.
Esa tarde llovía como nunca en la ciudad, Juan estaba
solo en su negocio de artículos para computadoras, sus dos trabajadores no se
presentarían ese día por distintos motivos, hoy estaría así toda la tarde. Veía
como la lluvia presagiaba una baja en la venta, ya que provocaba que los
clientes potenciales no salieran y por tanto las entradas serían casi nulas.
El aguacero tomo
una fuerza de tormenta, se hizo más intenso y el viento tomo dirección hacia la
entrada del negocio, Juan corrió hacia la cortina del local para cerrarla y
evitar que la lluvia entrara al negocio, de lejos notó que un hombre corría
tratando de huir del diluvio, se acercó al negocio y Juan le hizo una seña para
que entrara.
Era un hombre como de 30 años
buen cuerpo, una cara muy agradable y además guapo. Juan de 35 hacía tiempo que
había comenzado a gustar de los cuerpos varoniles, pero como casado que
era solo había podido tener unas experiencias esporádicas, nada de
importancia, además no conocía muchas personas afines. El hombre de un brinco
entró rápidamente al negocio, tiempo en el que Juan bajaba la cortina y evitaba
que la lluvia llegara al interior. Ambos hombres quedaron solos dentro del
local, sin poder mirar al exterior, solo el ruido de la lluvia les indicaría
cuando terminaría esta. El hombre agradeció la atención.
Juan tomó un trapeador del
cuarto de servicio y comenzó a secar el agua que entro, mientras pudo admirar
en silencio este premio que la lluvia le había llevado. El hombre escurría de
pies a cabeza, tenía una camisa polo roja de una empresa refresquera y un
pantalón caqui, se notaba muy mojado y escurría. Juan al verle así le ofreció
una toalla que tenía en el cuarto de servicio.
-Gracias- dijo de nuevo, tomándola y haciendo uso de ella.
-De nada… está Ud. muy mojado-
-Si, jeje estoy escurriendo- dijo agitando un poco la
camisa.
-Si gusta le presto una camisa que tengo guardada para
emergencias- ofreció Juan.
-mm no gracias, ya es mucha molestia- dijo apenado
-no, para nada- insistió Juan y se encaminó a la puerta,
tomo la camisa también polo, pero de una compañía de computadoras color negro.
Se la ofreció y el hombre la tomo.
El local solo tenía una entrada
al frente y una trasera pero que daba a un pasillo en la calle, sin ventanas.
Un medio baño que a la vez servía de bodega así que era difícil meterse allí.
El hombre sin ninguna pena
comenzó a quitarse su camisa roja y quedó con el torso desnudo, un pecho semi
velludo saltó a la vista de Juan, una columna de vello bajaba por su abdomen
bien formado y se perdía bajo su pantalón, del mismo se asomaba un poco una
ropa interior blanca con un elástico negro. Juan no escondió su placer de verlo
sin camisa, el hombre no le miro en el momento, pero Juan fue tan obvio que al
terminar de cambiarse los ojos del hombre se fijaron en el.
-Perdón, no me di cuenta de que hice esto frente a Ud- dijo
disculpándose – espero no haberlo molestado.
-No hay problema- dijo con una sonrisa- tiene ud. un buen
cuerpo.
El hombre hizo un gesto de sorpresa y un poco fuera de si le
pregunto:
-¿Qué pasó? Acaso… ¿Le gustan los hombres?-
Juan le explico su preferencia
con pena y valentía, necesitaba contarla a alguien, también lo que esto le
implicaba vivirlo en el secreto. El hombre le escucho sin hacer ningún gesto de
desagrado pero tampoco de agrado.
-Bueno es respetable cada preferencia- dijo el hombre con
tranquilidad – yo no me asusto por eso, pero… no va conmigo.
Juan le dijo tranquilamente:
-No hay problema, yo le ofrecí refugio sin ninguna
intención, no lo hago por otro sentido que el de darle refugio en esta lluvia-
-No, no es por eso, solo que su mirada me saco de onda-
agregó- nunca me había admirado un hombre de esa forma o al menos eso creo-
Juan se presentó y el hizo lo
mismo, se sentaron y platicaron un rato, mientras la lluvia se escuchaba fuerte
aun en el exterior. Juan se enteró de que era también casado, tiene hijos y 30
años, era repartidor en la empresa refresquera, eso explicaba lo bien formado
de su torso.
El hombre le dijo:
-¿Hace mucho que le gustan los hombres?-
-Recién, es una preferencia de hace poco-
La lluvia continuaba en el
exterior y ambos seguían charlando. Cambiaron de tema: futbol, política,
mujeres, etc. En un momento Juan cambio de nuevo la charla hacia su
preferencia.
-Supongo que Ud. debe tener muchas enamoradas a pesar de
estar casado- comento Juan.
-La verdad si… jeje… algunas clientas de mi ruta
me han pedido algo más que productos-
-Y ¿Les ha hecho caso?-
-Alguna vez si- dijo bajando la vista- después de todo uno
es hombre y a quien le dan pan que llore jeje-
-mm muy bien por las clientas, pero… ¿algún cliente?
-No, para nada- dijo asustado
-Ah vaya- dijo sonriendo irónicamente Juan.
-No, no piense que estoy en contra de Ud- aclaro- o su
preferencia, simplemente eso no va conmigo
-Ok no se preocupe, después de todo Ud. no es de mi tipo-
aclaró.
El hombre miro hacia el techo
y bajando la mirada hacia Juan le dijo:
-Y… ¿Cuál es su tipo?
-Varoniles, velludos- y soltando una picara sonrisa- y
machines.
Pensando un poco lo que iba a decir.
-Bueno… lo primero si lo soy o ¿no sé que piense ud?
-Si noto que Ud. es varonil y muy bien parecido- comento con
un aire de confianza.
-Lo segundo… pues Ud. ya vio que soy algo velludo-
-Mmm… pues si… y la verdad estuvo de agasajo lo que vi,
jejeje- dijo apenado- espero no le haya molestado.
-En si no, solo que si me dejo sacado de onda-
Después de la aclaración comento:
Pues lo tercero también lo soy- dijo aclarando- y pero no
creo poder hacer algo con otro hombre-
-No se preocupe, con lo que vi para mí fue más que suficiente,
supongo que si así esta de arriba de abajo estará mejor-
El hombre quedó mudo al
escuchar esto, no supo que responder, quizás si hubiera sido una mujer
inmediatamente se hubiera ofrecido a mostrarle, pero nunca había recibido un
cumplido semejante de otro hombre. Juan se puso rojo de pena, se dio cuenta que
había sido muy atrevido al decir esto.
-Perdón… creo que me estoy pasando-
-No, no piense así… solo que se me hace raro
recibir un cumplido de este tipo de un hombre, siempre los he recibido de
mujeres.
-Imagino que debe ser frecuente eso.
-Pues no mucho, pero si me han dicho que estoy bien- dijo
con pena- y mi esposa es la primera
-Si ellas lo dicen es porque debe ser verdad- dijo Juan algo
nervioso
El hombre volvió a guardar
silencio y quedo un breve instante pensativo. Tomando aire se coloco
las manos en la nuca y con un gran suspiro se dirigió a Juan.
-Ud. ¿Qué opina, estaré bien?-
-No sé… necesitaría ver para opinar- insinuó Juan
De nuevo silencio, solo la
lluvia intensa del exterior continuaba. El hombre levantó la mirada hacia el
techo y con un movimiento de cabeza.
-¿Quiere ver?- dijo casi suspirando
-Lo que guste mostrarme… yo encantado- Juan dijo
tranquilamente
El hombre se puso de pie y
camino de un lado a otro como pensando el siguiente paso, miró a Juan que
seguía sentado, su nerviosismo era evidente, esperaba la respuesta.
-Mire, esto es extraño para mi, quiero escuchar la opinión
del otro hombre y además esta charla me ha puesto cachondón, no se… nunca he
hecho esto y de hacerlo no creo volver a repetirlo- nervioso también y
mirándolo a la cara – Si me permite le mostrare lo que soy, pero no sé como
hacerlo o que es lo que quiera ver- agrego con una sonrisa- Nunca he estado en
semejante situación-
-Lo que Ud. Quiera mostrarme- dijo tranquilizándolo- no hare
nada que Ud. no quiera.
Pensativo de nuevo agrego:
-mmm… Ud... ¿sólo quiere ver? O ¿quiere algo más?- dijo el
hombre más nervioso.
-Dejemos que las cosas se den simplemente- dijo Juan casi al
borde de los nervios.
El hombre con un movimiento
afirmativo con la cabeza pensó y tomando aire soltó un gran suspiro.
-¡Ya que mas da!- dijo con firmeza y decisión.
Se paro firmemente en abriendo
levemente ambos pies y se quito la camisa que le había prestado, dejo de nuevo
que Juan mirara aquel torso velludo, Juan permanecía sentado admirando esta
vista, recorrió con sus ojos esa cara con el rostro de un hombre bien parecido,
fue bajando la mirada por su pecho bien formado, el vello alrededor de sus
telillas lo hacía ver más tentador; continuo por su abdomen siguiendo el camino
de vello que bajaba, admiro de nuevo como se perdía bajo sus
pantalones su ropa interior sobresalía sobre su cinturón.
-Es Ud. muy hermoso- dijo Juan sin quitar la vista del
hombre.
-¿Quiere que continúe?-
-Por favor- dijo tranquilamente
Se desabrocho el cinturón y el
botón de su pantalón, el ruido del bajar de su cierre hizo que Juan
se excitara mas, ambos se olvidaron que eran casados, ahora solo vivir el
momento era lo mas importante. Bajo su pantalón hasta las rodillas, dejando a
la vista solo su calzoncillo blanco con elástico negro, no se notaba erección,
quizás los nervios no se lo permitía. Juan continuaba admirando cada centímetro
de hombre frente a él.
-Tiene Ud. buen paquete- comentó Juan fijando su mirada en
ese calzoncillo blanco.
El hombre sonrió ante esta
afirmación, Juan pudo observar sus muslos muy velludos también, el hombre metió
su mano al calzoncillo para acomodar su miembro para dar una mejor vista.
En un arranque de nerviosismo
el hombre se levantó el pantalón y sin abrocharlo dejando ver aun su ropa
interior :
-No… no se si pueda mas-
-Ok, tranquilo, no es necesario llegar a mas,
con lo que vi puedo dar mi opinión y si… Ud. está muy bien como dicen sus
clientas jejeje.
-Perdón es que nunca he hecho esto y me saca de onda, la
verdad.
-Muy bien si no quiere seguir no hay problema- Juan lo
tranquilizo.
-No, es que esto es raro para mi, y si quiero seguir pero…
en fin va-
De nuevo se bajo el pantalón
hasta las rodillas y en un acto mas de heroísmo que de erotismo lentamente bajo
su blanco calzón, Juan admiro sorprendido el abundante vello púbico del hombre,
su miembro comenzó a ponerse duro, 16 cm de dureza estaban frente a el. Sus
rozadas peludas bolas colgaban en medio de sus piernas.
-Esta súper… no solo lo dicen tus clientas, lo digo ahora
yo-
-¿Le gusta lo que ve?-
-Mucho… pocas oportunidades tengo como esta-
Por varios segundos ambos
hombres permanecieron observándose entre si, Juan pregunto si quería que el
hiciera lo mismo, el hombre dijo que no, solo quería saber su opinión sobre su
cuerpo. Juan fue mas alla.
-me gustaría tocar- dijo atrevido.
-No sé, nunca me ha tocado un hombre-
-¿Me permitiría?-
Pensando sobre su respuesta bajo su rostro y miro que su
miembro estaba muy duro, levantó la cara y viendo a Juan le dijo:
-Bueno… Le permito hacer lo que mejor le parezca, después de
todo ya estoy en esto-
Juan lo llevo hacia una de las
vitrinas y le hizo que se recargara, de pie comenzó con su mano a acariciar su
pecho, intentó darle un beso, pero el hombre dijo que no, eso no le hacia
sentir bien.
Continuo el recorrido, el hombre solo respiraba un poco
agitado. Llego hasta su vello púbico, lo acaricio sintió su textura, jugó con
sus testículos suaves y rozados, paso a su pene lo acaricio, lo hizo subir y
bajar, bajo para sentirlo en su cara, vió como el hombre se notaba extasiado.
-¿Quiere más?- preguntó
-¿Qué sigue?-
-Esto-
Tomando su pene con la mano lo dirigió a su boca. Lo
introdujo lo mas que pudo. Un leve quejido salió de la boca del hombre. Juan
levanto lo ojos y vio como su hombre exhalaba suaves quejidos al entrar y salir
de su boca. Por un rato estuvo asi.
-¿Le gusta?- pregunto Juan tomando un respiro, después de
todo era un gran miembro.
-Mucho, siga por favor- pidió- se siente distinto a como lo
hace una mujer-
Juan regreso a la acción, pero
lo separo de la vitrina para acariciarle las nalgas que también las sentía
velludas, acaricio los muslos. El hombre se retorcía de placer, no supieron
nada del exterior por un largo rato, ni siquiera se enteraron cuando la lluvia
cesó. Con un golpe en el hombro dio a entender que se vendría, Juan se levantó
y coloco su mano para recibir su semen. Con un grito de satisfacción y largos
espasmos, un chorro de líquido blanco comenzó a llenar la mano de Juan,
caliente y espeso Juan trato de contener todo, sin embargo una gotas cayeron al
suelo. Juan se vino dentro de su ropa, no se notaba mucho, ya lo arreglaría más
adelante. Con la misma toalla que había usado para secarse ambos se limpiaron:
El hombre de levanto su ropa
interior y su pantalón, entrando en el baño con dificultad terminó de arreglar
su ropa, mientras Juan abría la cortina del negocio, la lluvia había cesado, el
hombre salió, le dio las gracias con una sonrisa.
-Me gusto mucho, fue algo diferente-
-Para mi también estuvo de maravilla- y agrego- pues cuando
guste aquí estoy-
-La verdad… no creo volver a repetir esto, fue bueno pero no
es lo mío-
Se despidieron, el hombre tomo
su camisa mojada y salió del negocio, Juan no pudo salir a ver a su hombre
porque llegaron unos clientes.
Pasaron unos días y cuando
llegaba al negocio uno de sus trabajadores le dijo que alguien había dejado
algo en una bolsa para el. Cuando la abrió encontró la camisa negra que le
había prestado.
Nunca volvieron a encontrarse,
Juan en dos ocasiones lo miro pasar de lejos, pero el hombre jamás regreso al
negocio de computadoras.
Cuando llueve mucho, Juan solo
recuerda en el silencio a aquel hombre que la lluvia le llevó.
1 comentario:
Que historia tan exitante, woow
el solo hecho de leerla e imaginar paso a paso cada circunstancia, momento y acto que pasaba me hizo mojar mis calzoncillos.
Que afortunado Juan de haber felado y ordeñado a un macho tan hermoso como ese.
En general una historia demasiado exitante.
felicidades
Publicar un comentario