miércoles, 22 de mayo de 2013

Lo que la lluvia me llevó


Esta es otra historia que me comentaron y esta adaptada para Uds, espero les guste y espero sus comentarios sobre esta y las otras historias.

Esa tarde llovía como nunca en la ciudad, Juan estaba solo en su negocio de artículos para computadoras, sus dos trabajadores no se presentarían ese día por distintos motivos, hoy estaría así toda la tarde. Veía como la lluvia presagiaba una baja en la venta, ya que provocaba que los clientes potenciales no salieran y por tanto las entradas serían casi nulas.
     El aguacero  tomo una fuerza de tormenta, se hizo más intenso y el viento tomo dirección hacia la entrada del negocio, Juan corrió hacia la cortina del local para cerrarla y evitar que la lluvia entrara al negocio, de lejos notó que un hombre corría tratando de huir del diluvio, se acercó al negocio y Juan le hizo una seña para que entrara.
     Era un hombre como de 30 años buen cuerpo, una cara muy agradable y además guapo. Juan de 35 hacía tiempo que había comenzado a gustar de los cuerpos varoniles, pero como casado que era  solo había podido tener unas experiencias esporádicas, nada de importancia, además no conocía muchas personas afines. El hombre de un brinco entró rápidamente al negocio, tiempo en el que Juan bajaba la cortina y evitaba que la lluvia llegara al interior. Ambos hombres quedaron solos dentro del local, sin poder mirar al exterior, solo el ruido de la lluvia les indicaría cuando terminaría esta. El hombre agradeció la atención.
     Juan tomó un trapeador del cuarto de servicio y comenzó a secar el agua que entro, mientras pudo admirar en silencio este premio que la lluvia le había llevado. El hombre escurría de pies a cabeza, tenía una camisa polo roja de una empresa refresquera y un pantalón caqui, se notaba muy mojado y escurría. Juan al verle así le ofreció una toalla que tenía en el cuarto de servicio.
-Gracias- dijo de nuevo, tomándola y haciendo uso de ella.
-De nada…  está Ud. muy mojado-
-Si, jeje estoy escurriendo- dijo agitando un poco la camisa.
-Si gusta le presto una camisa que tengo guardada para emergencias- ofreció Juan.
-mm no gracias, ya es mucha molestia- dijo apenado
-no, para nada- insistió Juan y se encaminó a la puerta, tomo la camisa también polo, pero de una compañía de computadoras color negro. Se la ofreció y el hombre la tomo.
     El local solo tenía una entrada al frente y una trasera pero que daba a un pasillo en la calle, sin ventanas. Un medio baño que a la vez servía de bodega así que era difícil meterse allí.
     El hombre sin ninguna pena comenzó a quitarse su camisa roja y quedó con el torso desnudo, un pecho semi velludo saltó a la vista de Juan, una columna de vello bajaba por su abdomen bien formado y se perdía bajo su pantalón, del mismo se asomaba un poco una ropa interior blanca con un elástico negro. Juan no escondió su placer de verlo sin camisa, el hombre no le miro en el momento, pero Juan fue tan obvio que al terminar de cambiarse los ojos del hombre se fijaron en el.
-Perdón, no me di cuenta de que hice esto frente a Ud- dijo disculpándose – espero no haberlo molestado.
-No hay problema- dijo con una sonrisa- tiene ud. un buen cuerpo.
El hombre hizo un gesto de sorpresa y un poco fuera de si le pregunto:
-¿Qué pasó?  Acaso… ¿Le gustan los hombres?-
     Juan le explico su preferencia con pena y valentía, necesitaba contarla a alguien, también lo que esto le implicaba vivirlo en el secreto. El hombre le escucho sin hacer ningún gesto de desagrado pero tampoco de agrado.
-Bueno es respetable cada preferencia- dijo el hombre con tranquilidad – yo no me asusto por eso, pero… no va conmigo.
Juan le dijo tranquilamente:
-No hay problema, yo le ofrecí refugio sin ninguna intención, no lo hago por otro sentido que el de darle refugio en esta lluvia-
-No, no es por eso, solo que su mirada me saco de onda- agregó- nunca me había admirado un hombre de esa forma o al menos eso creo-
     Juan se presentó y el hizo lo mismo, se sentaron y platicaron un rato, mientras la lluvia se escuchaba fuerte aun en el exterior. Juan se enteró de que era también casado, tiene hijos y 30 años, era repartidor en la empresa refresquera, eso explicaba lo bien formado de su torso.
El hombre le dijo:
-¿Hace mucho que le gustan los hombres?-
-Recién, es una preferencia de hace poco-
     La lluvia continuaba en el exterior y ambos seguían charlando. Cambiaron de tema: futbol, política, mujeres, etc. En un momento Juan cambio de nuevo la charla hacia su preferencia.
-Supongo que Ud. debe tener muchas enamoradas a pesar de estar casado- comento Juan.
-La verdad si… jeje…  algunas clientas de mi ruta me han pedido algo más que productos-
-Y ¿Les ha hecho caso?-
-Alguna vez si- dijo bajando la vista- después de todo uno es hombre y  a quien le dan pan que llore jeje-
-mm muy bien por las clientas, pero… ¿algún cliente?
-No, para nada- dijo asustado
-Ah vaya- dijo sonriendo irónicamente Juan.
-No, no piense que estoy en contra de Ud- aclaro- o su preferencia, simplemente eso no va conmigo
-Ok no se preocupe, después de todo Ud. no es de mi tipo- aclaró.
     El hombre miro hacia el techo y bajando la mirada hacia Juan le dijo:
-Y… ¿Cuál es su tipo?
 -Varoniles, velludos- y soltando una picara sonrisa- y machines.
Pensando un poco lo que iba a decir.
-Bueno… lo primero si lo soy o ¿no sé que piense ud?
-Si noto que Ud. es varonil y muy bien parecido- comento con un aire de confianza.
-Lo segundo… pues Ud. ya vio que soy algo velludo-
-Mmm… pues si… y la verdad estuvo de agasajo lo que vi, jejeje- dijo apenado- espero no le haya molestado.
-En si no, solo que si me dejo sacado de onda-
Después de la aclaración comento:
Pues lo tercero también lo soy- dijo aclarando- y pero no creo poder hacer algo con otro hombre-
-No se preocupe, con lo que vi para mí fue más que suficiente, supongo que si así esta de arriba de abajo estará mejor-
     El hombre quedó mudo al escuchar esto, no supo que responder, quizás si hubiera sido una mujer inmediatamente se hubiera ofrecido a mostrarle, pero nunca había recibido un cumplido semejante de otro hombre. Juan se puso rojo de pena, se dio cuenta que había sido muy atrevido al decir esto.
-Perdón… creo que me estoy pasando-
-No, no piense así…  solo que se me hace raro recibir un cumplido de este tipo de un hombre, siempre los he recibido de mujeres.
-Imagino que debe ser frecuente eso.
-Pues no mucho, pero si me han dicho que estoy bien- dijo con pena- y mi esposa es la primera
-Si ellas lo dicen es porque debe ser verdad- dijo Juan algo nervioso
     El hombre volvió a guardar silencio  y quedo un breve instante pensativo. Tomando aire se coloco las manos en la nuca y con un gran suspiro se dirigió a Juan.
-Ud. ¿Qué opina, estaré bien?-
-No sé… necesitaría ver para opinar- insinuó Juan
     De nuevo silencio, solo la lluvia intensa del exterior continuaba. El hombre levantó la mirada hacia el techo y con un movimiento de cabeza.
-¿Quiere ver?- dijo casi suspirando
-Lo que guste mostrarme… yo encantado- Juan dijo tranquilamente
     El hombre se puso de pie y camino de un lado a otro como pensando el siguiente paso, miró a Juan que seguía sentado, su nerviosismo era evidente, esperaba la respuesta.
-Mire, esto es extraño para mi, quiero escuchar la opinión del otro hombre y además esta charla me ha puesto cachondón, no se… nunca he hecho esto y de hacerlo no creo volver a repetirlo- nervioso también y mirándolo a la cara – Si me permite le mostrare lo que soy, pero no sé como hacerlo o que es lo que quiera ver- agrego con una sonrisa- Nunca he estado en semejante situación-    
-Lo que Ud. Quiera mostrarme- dijo tranquilizándolo- no hare nada que Ud. no quiera.
Pensativo de nuevo agrego:
-mmm… Ud... ¿sólo quiere ver? O ¿quiere algo más?- dijo el hombre más nervioso.
-Dejemos que las cosas se den simplemente- dijo Juan casi al borde de los nervios.
     El hombre con un movimiento afirmativo con la cabeza pensó y tomando aire soltó un gran suspiro.
-¡Ya que mas da!- dijo con firmeza y decisión.
     Se paro firmemente en abriendo levemente ambos pies y se quito la camisa que le había prestado, dejo de nuevo que Juan mirara aquel torso velludo, Juan permanecía sentado admirando esta vista, recorrió con sus ojos esa cara con el rostro de un hombre bien parecido, fue bajando la mirada por su pecho bien formado, el vello alrededor de sus telillas lo hacía ver más tentador; continuo por su abdomen siguiendo el camino de vello que bajaba, admiro de nuevo como se perdía bajo sus pantalones  su ropa interior sobresalía sobre su cinturón.
-Es Ud. muy hermoso- dijo Juan sin quitar la vista del hombre.
 -¿Quiere que continúe?-
-Por favor- dijo tranquilamente
     Se desabrocho el cinturón y el botón de su pantalón, el ruido del bajar de su cierre hizo que  Juan se excitara mas, ambos se olvidaron que eran casados, ahora solo vivir el momento era lo mas importante. Bajo su pantalón hasta las rodillas, dejando a la vista solo su calzoncillo blanco con elástico negro, no se notaba erección, quizás los nervios no se lo permitía. Juan continuaba admirando cada centímetro de hombre frente a él.
-Tiene Ud. buen paquete- comentó Juan fijando su mirada en ese calzoncillo blanco.
     El hombre sonrió ante esta afirmación, Juan pudo observar sus muslos muy velludos también, el hombre metió su mano al calzoncillo para acomodar su miembro para dar una mejor vista.
     En un arranque de nerviosismo el hombre se levantó el pantalón y sin abrocharlo dejando ver aun su ropa interior :
-No… no se si pueda mas-
  -Ok, tranquilo, no es necesario llegar a mas, con lo que vi puedo dar mi opinión y si… Ud. está muy bien como dicen sus clientas jejeje.
-Perdón es que nunca he hecho esto y me saca de onda, la verdad.
-Muy bien si no quiere seguir no hay problema- Juan lo tranquilizo.
-No, es que esto es raro para mi, y si quiero seguir pero… en fin va-
     De nuevo se bajo el pantalón hasta las rodillas y en un acto mas de heroísmo que de erotismo lentamente bajo su blanco calzón, Juan admiro sorprendido el abundante vello púbico del hombre, su miembro comenzó a ponerse duro, 16 cm de dureza estaban frente a el. Sus rozadas peludas bolas colgaban en medio de sus piernas.
-Esta súper… no solo lo dicen tus clientas, lo digo ahora yo-
-¿Le gusta lo que ve?-
-Mucho… pocas oportunidades tengo como esta-
     Por varios segundos ambos hombres permanecieron observándose entre si, Juan pregunto si quería que el hiciera lo mismo, el hombre dijo que no, solo quería saber su opinión sobre su cuerpo. Juan fue mas alla.
-me gustaría tocar- dijo atrevido.
-No sé, nunca me ha tocado un hombre-
-¿Me permitiría?-
Pensando sobre su respuesta bajo su rostro y miro que su miembro estaba muy duro, levantó la cara y viendo a Juan le dijo:
-Bueno… Le permito hacer lo que mejor le parezca, después de todo ya estoy en esto-
     Juan lo llevo hacia una de las vitrinas y le hizo que se recargara, de pie comenzó con su mano a acariciar su pecho, intentó darle un beso, pero el hombre dijo que no, eso no le hacia sentir bien.
 Continuo el recorrido, el hombre solo respiraba un poco agitado. Llego hasta su vello púbico, lo acaricio sintió su textura, jugó con sus testículos suaves y rozados, paso a su pene lo acaricio, lo hizo subir y bajar, bajo para sentirlo en su cara, vió como el hombre se notaba extasiado.
-¿Quiere más?- preguntó
-¿Qué sigue?-
-Esto-
Tomando su pene con la mano lo dirigió a su boca. Lo introdujo lo mas que pudo. Un leve quejido salió de la boca del hombre. Juan levanto lo ojos y vio como su hombre exhalaba suaves quejidos al entrar y salir de su boca. Por un rato estuvo asi.
-¿Le gusta?- pregunto Juan tomando un respiro, después de todo era un gran miembro.
-Mucho, siga por favor- pidió- se siente distinto a como lo hace una mujer-
     Juan regreso a la acción, pero lo separo de la vitrina para acariciarle las nalgas que también las sentía velludas, acaricio los muslos. El hombre se retorcía de placer, no supieron nada del exterior por un largo rato, ni siquiera se enteraron cuando la lluvia cesó. Con un golpe en el hombro dio a entender que se vendría, Juan se levantó y coloco su mano para recibir su semen. Con un grito de satisfacción y largos espasmos, un chorro de líquido blanco comenzó a llenar la mano de Juan, caliente y espeso Juan trato de contener todo, sin embargo una gotas cayeron al suelo. Juan se vino dentro de su ropa, no se notaba mucho, ya lo arreglaría más adelante. Con la misma toalla que había usado para secarse ambos se limpiaron:
     El hombre de levanto su ropa interior y su pantalón, entrando en el baño con dificultad terminó de arreglar su ropa, mientras Juan abría la cortina del negocio, la lluvia había cesado, el hombre salió, le dio las gracias con una sonrisa.
-Me gusto mucho, fue algo diferente-
-Para mi también estuvo de maravilla- y agrego- pues cuando guste aquí estoy-
-La verdad… no creo volver a repetir esto, fue bueno pero no es lo mío-
     Se despidieron, el hombre tomo su camisa mojada y salió del negocio, Juan no pudo salir a ver a su hombre porque llegaron unos clientes.
     Pasaron unos días y cuando llegaba al negocio uno de sus trabajadores le dijo que alguien había dejado algo en una bolsa para el. Cuando la abrió encontró la camisa negra que le había prestado.
     Nunca volvieron a encontrarse, Juan en dos ocasiones lo miro pasar de lejos, pero el hombre jamás regreso al negocio de computadoras.
     Cuando llueve mucho, Juan solo recuerda en el silencio a aquel hombre que la lluvia le llevó.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que historia tan exitante, woow
el solo hecho de leerla e imaginar paso a paso cada circunstancia, momento y acto que pasaba me hizo mojar mis calzoncillos.
Que afortunado Juan de haber felado y ordeñado a un macho tan hermoso como ese.
En general una historia demasiado exitante.
felicidades