jueves, 25 de abril de 2013

Gente de la calle

Seguramente nos pasa muy a menudo a los que somos bisex que vamos por la calle y vemos hombres que nos llaman la atención y no podemos hacerlo por temor a llamar la atención. Estas son algunas fotos de hombres comunes encontrados en las calles. Espero les gusten.

















Si alguien quiere aportar mas historias envianelas a bisexlado@gmail.com o bisexlado@hotmail.com. También si alguien tiene algún interes en especial por algun tipo de fotos, pidan con confianza.

sábado, 20 de abril de 2013

PAGO POR EVENTO.


A los 50 años ya no es fácil encontrar alguien con quien vivir aventuras sexuales, Julián llevaba ya 4 años sin una relación seria con un hombre, además de que en los últimos años había descuidado su físico. Solo veía pasar hombres jóvenes y guapos sin poder lograr algo. Hasta su esposa había comenzado a rechazarlo. Intentaba hacer ejercicio jugando tenis, pero no mejoraba en nada. Había pensado que dadas las circunstancias lo mejor era buscar alguien a quien pagarle para hacerle el favor. Pero ¿Dónde?

Sábado, tenía que ir a la boda de una sobrina de su esposa,  sus hijos ya mayores se negaron a acompañarlos, así que irían solos los dos. Después de la aburrida ceremonia se dirigieron al salón de fiestas. Llegaron y les llevaron a la mesa que se les había asignado. Un camarero se acercó para ofrecerles una bebida, pidieron algo ligero para comenzar. Julián se fijó en el joven camarero, alto delgado, moreno claro, de rostro fino y agradable, de no haber visto que era parte del servicio del salón hubiera pensado que era algún hijo de una distinguida familia. Como todos los demás del servicio vestía de negro con camisa blanca y una corbata de moño. Era ágil al moverse, casi danzaba al servir. Durante la noche Julián no dejaba de buscar la oportunidad para verle y cada vez que podía le hacía acercarse con cualquier pretexto.
La gente comenzó a retirarse, Julián dijo a su mujer que ya era tiempo de irse, así que ella se levantó y fue a despedirse de los anfitriones, Julián se quedó solo en la mesa, los demás comensales ya se habían retirado. El joven camarero se acercó al notar que se retiraban.

-Espero el servicio haya sido de su agrado- dijo el joven con una voz que se antojaba agradable- agradecemos la propina que guste dejar.

Julián vio la oportunidad. Primero saco un billete de $20, pero medito mejor la situación y tomo el más alto que llevaba en su cartera: $200.

-Todo estuvo muy bien- ofreciendo el billete- esto te lo has ganado.

El joven vio con sorpresa la denominación del billete.

-Gracias señor, no es para tanto, pero le agradezco.

-¿Quieres ganar algo más que eso?

-Pues ¿usted dirá en que le puedo servir?- pensó que era algo inmediato quizás un poco de pastel.

Mirando hacia donde se encontraba su mujer para asegurarse que podía comentar con rapidez y seguridad de no ser escuchado, le dijo:

-Sexo- le miro a los ojos

-¿Cómo?- se turbo

Volvió a girar la vista en dirección a donde se encontraba su mujer.

-sí sexo, aceptas tener sexo conmigo- dijo directamente.

El joven no sabía que pensar, solo le miraba sorprendido. Al no tener una respuesta inmediata Julián saco una tarjeta de su saco y se la ofreció al joven.

-Si te animas llámame cualquier día entre 4 y 8 pm- dijo dándose la vuelta justo en el momento en el que su mujer se acercó. Se retiraron y al llegar a la puerta volteo hacia el joven que en ese momento se encargaba de retirar la mesa. Pasaron los días y no recibió llamada del joven. “no se animó” pensó.

Víctor era un chico de 21 años, estudiante de gastronomía que para cubrir sus gastos y su carrera, trabajaba, había decidido hace un año no ser una carga para sus padres. En el lugar donde estudiaba había un chef que era su profesor y le ofreció un trabajo los fines de semana en su empresa de eventos como mesero. Asistía a la escuela de lunes a viernes y el sábado cuando había algo trabajaba. No había problemas de horario podía compartir todas las actividades, aun con su novia Ceci, que también estudiaba en la misma escuela, por lo que se veían a diario y si algún sábado Víctor trabajaba no había problema, tenían toda la semana para volverse a ver.

Esta semana estaba complicada, se les informó que tenían práctica en uno de los mejores restaurantes de Cancún. Se miraron los dos, habría problemas. La chef encargada de esta área le informó que debían ir esta vez, ya que se habían negado en dos anteriores una a Guadalajara y otra a Acapulco. No había más si no asistían a esta práctica no pasarían al siguiente semestre. La dinámica era que ellos pagaban su trasporte y gastos por una semana el lugar de práctica les ofrecía el hospedaje.

-5,000 pesos por cada uno- dijo la chef.

Los dos se vieron y Víctor tomo la palabra.
-Ok, los conseguiremos-

Salieron de allí y Ceci preocupada le dijo
-¿Cómo le vamos a hacer?

-No te preocupes amor, yo veré como le hago.

La acompaño a hasta su casa y después se fue a la suya. Busco en su ropa la camisa donde había guardado la tarjeta. Medito toda la noche la situación.

Jueves. Julián salía del trabajo, eran las 4:15 y estaba a punto de encender su auto, cuando sonó el celular, lo tomo y vio que era un número que no conocía.

-Si bueno- respondió

-Buenas tardes Señor- dijo su interlocutor- ¿no se si me recuerde? Me dio su tarjeta el sábado al final de una fiesta donde usted asistió.

-Ah, si, ya te recuerdo- dijo emocionado

Por fin sus cuatro años de ayuno masculino estaban por terminar. Cerró bien las ventanillas del auto para poder charlar con la seguridad de no ser escuchado. Y continúo:

-¿Qué pasó? ¿Te decidiste?- cuestiono al joven

-Pues… si, solo quisiera saber ¿Cuánto sería? y ¿Qué tengo que hacer?

-Mira que te parece si nos vemos y platicamos.

-Me parece bien-

Acordaron el lugar para el sábado siguiente por al medio día.
Víctor llevaba 2 años con su novia, había pensado seriamente en hacer una vida común con ella, sea casados o no. Tenían sexo ocasionalmente, y esa tarde fue una de esas ocasiones. Al terminar Ceci lo cuestionó

-¿Cómo conseguiremos el dinero?

-no te preocupes amor- la tranquilizo- ya casi lo consigo.

La abrazo y se quedó callado pensando en lo que haría para cubrir este gasto.

Llegó el sábado y Julián llegó antes de la hora acordada, se estaciono en la calle y permaneció dentro del auto. Muy puntual llego también Víctor, se veía hermoso, jeans negro y una camisa oscura a cuadros llevaba una mochila, después de esto iría a trabajar. Julián toco el claxon y llamo la atención de Víctor, que se acercó de inmediato.
Dentro del auto, se saludaron y Julián lo encendió, busco una calle con poco tráfico. Mientras avanzaban no dijeron palabra. Víctor se sentía nervioso y le sudaban las manos. Encontraron una calle casi vacía y se estaciono.

-Pues, ¿entonces te decidiste?- dijo Julián

-La verdad necesito dinero- dijo apenado- así que usted dirá.

-Ok, entonces será de la siguiente manera- dijo con calma Julián.

-Si pero antes debo decirle que nunca he hecho esto- aclaro Víctor.

Le miro con ternura, y con voz tranquilizante le dijo.
-Ok entiendo, mira si me dejas verte y tocarte desnudo te doy $1,000

-Me parece bien- Víctor pensó que sería solo eso, $1,000 no le caerían mal por eso.

-Te daré $2,000 por dejarte hacer sexo oral- continuo Julián
Víctor le miro con asombro

-$5,000 por dejarte penetrar.
Víctor se quedó callado, su cabeza daba vueltas por este ofrecimiento.
-Si cada cosa te la hago dos veces, pago el doble.

Víctor cerró los ojos y pensó la situación. Tomo aire y dijo con decisión
-Ok, vamos. Pero quiero el pago en efectivo.

Julián acepto con una sonrisa pícara, se dirigió a un Motel y pidió una habitación, no le importaba gastar en este momento, todo lo cargaría a la empresa donde trabajaba. Entraron en la habitación y Víctor se sentó en la cama y Julián en un sillón que estaba a un lado.
Permanecieron así, por breves momentos. Julián se había preparado para este momento por lo que saco un sobre de su pantalón y le dio $2,500 para comenzar. Se había preparado muy bien trayendo lo suficiente.

-Desnúdate- le pidió-pero lentamente por favor.

Víctor se levantó y comenzó a quitarse la camisa, dejo ver su cuerpo delgado y con algo de vello, siguió, se quitó los zapatos y los calcetines. Julián comenzaba a frotarse su miembro por debajo del pantalón. Víctor se desabrocho el cinturón y el pantalón dejo ver su bóxer a cuadros negro. Bajo lentamente su pantalón hasta quedar en bóxer solamente. Julián se puso de pie y se acercó al joven, comenzó a acariciar su cuerpo, hacía mucho que no sentía un cuerpo tan varonil y menos joven entre sus manos. Víctor se dejaba hacer en silencio. Julián tomo el bóxer por la orilla y comenzó a bajarlo lentamente, un pene grueso y grande salto a sus ojos, el vello que le rodeaba era abundante, lo tomo entre sus manos y comenzó a levantarlo, beso su extensión. Le pidió que se acostara.  Víctor lo hizo y Julián comenzó a acariciarlo totalmente, su pecho, su abdomen, hasta llegar a su miembro, lo rodeo con su boca, con su lengua acaricio sus testículos. Víctor solo cerraba los ojos y trataba de sentir algo de placer, le costaba trabajo pero intentaria. Le hizo levantar las piernas dejando a la vista su ano aun virgen. Le hizo el beso negro. La sensación que sintió Víctor le hizo estremecer. Por varios minutos fue un recorrer ese ano tan exquisito. Metió y saco un dedo por varios instantes, Víctor solo apretaba los labios para evitar gemir con fuerza y sus manos apretaban una almohada con las manos. Tan ocupado estaba esto que no se dio cuenta como Julián de había quitado su ropa. Algo pasado de peso y con un pene mediano no era precisamente un modelo.
-¿Estás listo?- dijo jalándose su miembro tratando de verse más grande.
-como guste- agrego de forma sarcástica- usted es el que paga.
Saco de su bolsillo un condón, Víctor se sitio aliviado por esto además de que no vio muy grande la verga, así que quizás no dolería mucho. Le pidió que se acomodara en cuatro. Así lo hizo. Con el condón colocado se acercó a ese ano joven. Lentamente lo fue penetrando, Víctor sintió un leve dolor, trato de no gritar apagando su boca mordiendo la almohada. Ya que la tuvo dentro Julián inicio el ir y venir dentro del su joven amado. Víctor gemía de dolor por la sensación extraña de hacer esto. Julián fue intensificando sus movimientos hasta hacerlos más rápidos y violentos, después de un rato de entrar y salir fue más intenso en sus movimientos, ambos sudaban. Julián de un grito de placer se vino en una serie de espasmos de placer. Saco su miembro y cayo desfallecido a un lado de la cama. Víctor se sintió aliviado, y se acurruco en el otro extremo de la cama. Permaneció pensando en lo que había hecho, bueno ya  tenía al menos la mitad del dinero para la práctica. Después de un rato se levantó y se colocó su bóxer, el movimiento hizo que Julián se levantara y dijo:

-¿Ya te vas?

-Bueno, usted ya tuvo lo que buscaba.

-Pero tú no te veniste.

-No lo necesito, gracias- trato de evadirlo

-Recuerdas que te dije que si lo hacía doble pagaba lo mismo.

Víctor lo miro y le dijo:

-Ok, pero quiero todo en este momento- dijo tajante.

Julián sonrió y saco de nuevo el sobre, dio al joven el resto del dinero, ya tenía los 10 mil.

Víctor se quitó de nuevo el bóxer y se volvió a acostar. Julián volvió a tomar el pene de su compañero y comenzó a mamarlo con fuerza, pronto Víctor llego a lo máximo y exploto, sin sacarlo de su boca Julián trago todo el líquido que salió de él. Luego abrió las piernas de su amado. De nuevo con un condón penetro al joven pero esta vez de frente. Por varios minutos entro y salió, Víctor ya no podía apagar sus gemidos, le dolía y esperaba terminar pronto. Julián se vino de nuevo con más trabajo, tardo más esta vez. Lo saco y se tumbó. Víctor se dirigió al baño. Entro a la ducha y mientras el agua caía, lloro en silencio, el agua ocultaría sus lágrimas. Julián entro a la ducha buscando continuar pero Víctor se salió en ese momento.
Salieron del motel y lo llevo hasta donde Víctor le pidió. Se despidieron.

-Si necesitas más “money” llámame tienes mi numero

-Si, claro lo hare- mintió.

-Además también guarde el tuyo, por si necesito otra vez de ti- amenazo

Víctor fue a trabajar, pero no se sintió bien, antes de que llegaran los invitados de esa fiesta vomitó, su jefe lo vio y le dijo que se fuera mejor a casa. Así lo hizo.

A pesar de que Julián marco varias veces a su celular tiempo después, Víctor jamás respondió. Cambio su número y la práctica fue un éxito. Ceci nunca supo cómo su novio consiguió el dinero, ahora están a un año de terminar y tienen planes de vivir juntos. Víctor no ha podido olvidar esta experiencia y es por eso que me ha pedido que la publique, como una forma de descargar toda la culpa que aun carga.

jueves, 18 de abril de 2013

Algunos exhibicionistas

Para los que gustan de fotos amateurs, estas son de hombres casi todos hetero, pero que les gusta exhibirse para ganar la atención de una chica, pero que llegan a nosotros.










miércoles, 17 de abril de 2013

EL COMPAÑERO DE TRABAJO


Aunque este blog lo he abierto para personas enteramente bisexuales, esta historia es de un chico gay que me relato su historia, estoy abierto a todas las formas de preferencia sexual, más en aquellos casos que tienen que ocultar su situación.
Benito, es un chico gay de los que podemos llamar de closet y lo era por las experiencias que le ocurrieron muy cercanas. Una de sus experiencias era que provenía de una familia súper conservadora, católica y radicalmente opuesta a todo tipo de nueva tendencia sexual actual. Su hermana se embarazó siendo soltera lo que ocasiono que sus padres la echaran de la casa y no  volvieron a saber de ella. El se mantiene en contacto pero para sus padres es como si estuviera muerta. Un primo se declaró abiertamente gay y de tendencia travesti, a partir de ese momento nadie de su familia pudo entrar a la casa de los padres de Benito; incluso le prohibieron el trato con cualquiera de ellos. Benito vive en el silencio por el miedo a ser juzgado y perder el vínculo con sus padres que tanto ama. Para los vecinos es el hijo modelo, siempre atento a las necesidades de su familia y que nunca ha provocado problemas ni escándalos. Se le habían conocido solo dos novias pero nunca nada serio. Nadie se imagina lo que sufre en su interior.
Su trabajo dentro de una empresa de comercio de insumos para la industria de las artes gráficas le mantenía ocupado casi todo el día, llevaba 5 años trabajando en ese lugar y había tenido unos cuantos ascensos pero nada de importancia. En la misma área trabaja Martín de 29 años, solo un año más grande que Benito de 28. Desde que entró a trabajar en la misma área, unos tres años antes, Benito se enamoró de Martín, aunque sabía que era totalmente heterosexual, mantenía su admiración por él. No era el chico de gimnasio pero se mantenía delgado y en buena forma, una piel apiñonada y con un pelo negro bien cortado pero abundante le hacía verse más llamativo tanto para las compañeras de trabajo como para Benito; Martín era el clásico galán de la oficina que cambiaba seguido de chica, en los tres años que llevaban juntos, Benito le conoció dos novias formales y muchas chicas ocasionales, una de ellas trabajaba en otra área de la misma empresa. Benito se hizo amigo de ella y supo que Martín era bueno en la cama, pero no pudo preguntar más por guardar las apariencias. En algunas ocasiones habían coincidido en fiestas de la empresa y de algunos compañeros, donde noto que Martín casi no tomaba, pero cuando lo hacía no controlaba su comportamiento.  Todos los días vestían de traje por lo que a pesar de verse hermoso no podía ver nada más. En alguna reunión  le había visto de jeans y de camisa con mangas cortas lo que le hizo darse cuenta que los tenía los brazos muy velludos e imaginó que el resto del cuerpo estaría igual.
La oportunidad de intimar un poco más llegó cuando la empresa asistiría a una expo en la que mostrarían sus productos, colocarían un stand en el evento, Benito y Martín fueron elegidos para ir a Monterrey para atender el puesto. Anteriormente Benito asistió a otras expos, pero con otros compañeros que no le entusiasmaban nada o que incluso le repugnaban; había compartido las habitaciones del hotel con ellos pero nada que le gustara. Ahora era diferente, la idea de poder admirar y estar más de cerca a Martín le emociono mucho. 
Sin ningún problema ambos planearon el viaje, un equipo se había adelantado para colocar el stand, ellos solo lo atenderían.
El viaje en avión fue tranquilo, al llegar tomaron el taxi para dirigirse al hotel. Benito se moría de ansias por estar ya en el cuarto a solas con su amor platónico. Al llegar Martín se dirigió a la recepción e hizo los trámites correspondientes. La sorpresa fue cuando vio que llevaba dos llaves (tarjetas).
-Ese Juanito (el contador) sí que se lució esta vez- dijo Martín- nos consiguió dos cuartos y de los mejores.
-Ah que bien- dijo Benito ocultando su decepción.
Le entrego una de las tarjetas y cada quien se dirigió a su cuarto uno junto al otro, ambos tenían una excelente vista a la ciudad y la cerro de la Silla.  Benito se sentía decepcionado por tan mala jugada del destino, en otras ocasiones había tenido que soportar las imágenes de hombres gordos, viejos y nada atractivos y esta vez que la ocasión lo ameritaba le daban un cuarto separado.
Después de la cena se despidieron y solo se vieron hasta la mañana siguiente. Después del desayuno se dirigieron a la expo, serían tres días de atención al público y presentar sus productos. Los días pasaron y nada de interés, charlas vacías, poco interesante, no había mucho tiempo para socializar, tenían que atender al publico y promover la marca. Comían por separado ya que la afluencia de gente era mucha, solo en la noche podían hablar de algo sin importancia y después irse a dormir cada quien en su habitación.
Termino la expo y decidieron festejar, la cosa se ponía mejor, habían hecho amistad con otras personas que también participaron en la expo, por lo que todos decidieron salir a un bar antes de irse, ellos habían decidido salir al mediodía de siguiente.
En el bar pasaron las horas, un buen ambiente, Benito tomo la precaución de no tomar demasiado, recordó que Martín no controlaba su consumo de alcohol y así paso.
Martín comenzó a tomar de más, poco a poco los otros se fueron retirando. Martín se perdió, Benito se disculpó por ambos con los pocos que aun quedaban, tomo a Martín por el brazo y lo guio hacia la salida y de allí al hotel que estaba cerca. Al llegar los empleados los vieron entrar pero no se inmutaron al ver la condición de Martín, subieron hasta sus habitaciones. Benito entro al cuarto de Martín y lo llevo hasta la cama.
Allí lo vio tan inconsciente, que permaneció unos momentos admirándolo así, en la cama totalmente perdido. Le llamo por su nombre y le movió su hombro… no hubo respuesta, estaba totalmente perdido. Ya se retiraba cuando volteo a verlo de nuevo. Hermoso, perdido… indefenso. ¡Indefenso! Pensó.
Se acercó de nuevo le admiró. Martín vestía igual que él, una camisa polo negra con el logo de su empresa así como pantalón de vestir del mismo color. Se atrevió por primera vez a acariciar sus brazos velludos. Martín no hizo ninguna seña de darse cuenta de eso. Nervioso continuo, acaricio su pecho sobre la ropa, bajo y acaricio todo su cuerpo de igual manera con ropa. Temblaba quizás de nervios, pero más de deseo y placer. Nunca pensó estar en una situación parecida.
Martín, Martín- le llamo y movió un poco.
Martín no hizo ninguna señal de estar consciente de lo que pasaba.
Benito tomo valor y pensó.
-Nunca volveré a tener otra oportunidad-
Tomó a Martín, acomodándolo de la mejor forma. Le quito los zapatos, y los calcetines, acaricio y beso sus pies. Subió y llego hasta su torso, con mucho cuidado levanto la playera y vio su abdomen velludo, le acarició por debajo de la playera, Martín seguía dormido. Desabrocho su cinturón y su pantalón, dejo ver por primera vez su ropa interior, un calzoncillo de licra azul. Benito tomo su celular y fotografió ese momento. Pensó en retirarse ya que estaba muy nervioso y creyó que ya era suficiente pero el deseo volvió a ganar. Tomo a su compañero y levantándolo con mucho cuidado le quito totalmente la camisa, ahora admiraba su pecho y abdomen desnudos, la vellosidad era moderada, acaricio por un momento, beso sus rosadas tetillas. Bajo hacia su ombligo, no había reacción alguna. De igual manera quitó el pantalón, se notaba un paquete muy grande. Volvió a tomar una foto, no podía desperdiciar la ocasión.  ¿Sería bueno seguir? ¿Estaba bien hacer esto? ¿y si despertaba?
Benito tomo valor y continuo, toco su paquete, se sentía grande a pesar de estar cubierto por ese calzoncillo. Tomo los costados de su ropa y lo fue bajando lentamente, apareció una mata de vello abundante, y salto ante su mirada un miembro grueso y grande pero aun en reposo. Sus testículos caían rosados entre sus piernas. Volvió a fotografiar esa vista.  Dudaba hasta donde podía llegar. Continuo tocando cada parte de él. Acaricio su vello, sus testículos todo con mucho cuidado, tratando de no ser brusco y provocar que se despertara. Tomo su miembro con la mano, sintió su textura y forma, lo froto, comenzó a notar que tomaba una dureza ligera, siguió hasta que se levantó totalmente. No soportando más llevo su boca hacia ese miembro ahora duro. Martín seguía perdido. Beso toda la extensión de arriba y abajo. Con insistencia volteaba a ver el rostro de Martín para ver si había alguna reacción. Tomo otra foto de ese miembro erecto, no quería olvidar tan placentero momento. Viendo que no había reacción metió toda esa masa de carne en su boca. Lo succiono, por varios minutos, ya no había marcha atrás, si despertaba soportaría todo lo que pasara pues ya estaba en esto. Después de un rato de tenerlo dentro de su boca, noto como si su cuerpo se estremeciera, saco el miembro de su boca pensando que se había despertado, la sorpresa fue que el estremecimiento era porque Martín a pesar de su condición se vino, eyaculo con abundancia, Benito volvió a fotografiar. Tomo con sus manos ese líquido caliente, lo saboreo con su lengua. Se dio cuenta que él también se había venido dentro de su ropa. Más tranquilo tomo varias imágenes más, limpio a su amado con una toalla, y por seguridad le coloco de nuevo su ropa interior. Apago las luces y salió de allí, regreso a su habitación. No pudo dormir pensando en lo que había vivido. Volvió a excitarse con las fotos que tenía guardadas. Se masturbo varias veces pensando y admirando las imágenes, cuando pudo dormir casi amanecía. Se despertó cuando Martín toco a su puerta, ya se había arreglado.
-Vaya si también te dio duro la borrachera- le dijo
-Si algo, no me di cuenta de la hora- tratando de no ser tan obvio por lo ocurrido- y a ti ¿también te pego?
-ujule, durísimo, con decirte que no me acuerdo como llegue a mi cuarto-
-¿ah si?- trato de saber más- yo solo recuerdo que te deje en la puerta de tu cuarto
-si, pues con decirte que ni cuenta me di de como que quite la ropa- dijo sonriendo
-no, pues si que te dio duro- sonrió de forma picara Benito
Mientras Benito se arreglaba, Martín se adelantó al restaurant del hotel. Más tarde tomaron el vuelo de regreso.
Ambos siguen trabajando en la misma empresa y la misma área, Martín nunca supo lo que paso esa noche. Con el tiempo Martín tuvo un hijo aunque sigue soltero, Benito sigue viviendo su infierno de permanecer oculto porque así prefiere hacerlo. Las fotos solo pertenecen a Benito que las conserva para sí mismo y no las muestra, al contarme su historia solo me enseñó una del rostro de Martín.

ESCAPADAS

Para quienes gustan de lo ocasional. Y Como dijo el chavo fue sin querer queriendo.








lunes, 15 de abril de 2013

EL VENDEDOR


EL VENDEDOR.
Había tardado en volver a escribir las experiencias de personas bisexuales, esta es otra de las historias que he conocido y me han compartido. Como siempre he cambiado nombres y no menciono lugares por seguridad de los involucrados, espero les guste y sigan compartiendo sus experiencias.

El vendedor
Llego tocando la puerta, vendía folletos de ropa de una marca poco conocida, él era bien parecido, joven como de unos 23 años, una piel blanca algo enrojecida por caminar bajo los rayos del sol. Abrió la puerta molesto por la interrupción en su trabajo a pesar de ser viernes.
-Buenas tardes señor, perdón por la interrupción- dijo con un tono de confianza tratando de ganar la atención del posible comprador.
-Dígame, que puedo hacer por  Ud. - tratando de apresurar las cosas.
-Mire le traigo nuestro catálogo de temporada… - le dio una larga explicación de su producto.
-Mire- le interrumpió- mi mujer no se encuentra en este momento, quizás a ella le interesaría mas, si gusta venir en otro momento.
Tomando un poco de aire por la desilusión de no lograr una venta agradeció la atención. Ya se retiraba cuando se volvió y le dijo:
-Le puedo pedir un favor- apresuro antes de que cerrara la puerta.
-Si, dígame- abriendo de nuevo la puerta.
-¿me permitiría pasar a su baño?
-Pues si, pase Ud- no vio ningún problema es eso y le invito a pasar.
Le indico donde estaba el cuarto de baño y el joven dejando su mochila y sus folletos sobre un sillón de la sala se dirigió hacia el cuarto. Después de unos momentos salió y agradeció la atención.
-¿Debe ser difícil este trabajo?- dijo tratando de atenuar su desilusión.
-No se imagina cuanto- respondió el joven con un tono de tristeza y cansancio.
-¿Lleva mucho en esto?
-Apenas unos días, lo tome para pagar mis estudios- agrego- necesito dinero para terminar mi ingeniería.
-Ah muy bien- le animo- es bueno que pagues tus estudios por ti mismo.
-Sí, solo que creo que me equivoque de trabajo, esto no deja mucho y es demasiado tiempo caminando.
- ¿y eso?, ¿no pagan bien?
-Para nada, cada folleto lo debo vender por 100 pesos- dijo mostrando uno de los folletos- y a mi solo me tocan 10 pesos de cada venta.
- Es muy poco- y continuando la charla- y ¿ha vendido algo hoy?
-Solo uno- dijo con tono cansado- y llevo cuatro horas caminando de casa en casa. Y estoy cansado, lo único que deseo es terminar con esto y buscar algo mejor.
-pues le invito a descansar- le ofreció sentarse en el sillón.
-gracias, al menos unos minutos-
Vio la hora y ya casi daban las cuatro de la tarde, de tanto trabajar frente a la computadora no se había dado cuenta del tiempo.
-¿Ya comió Ud. algo?
-No, nada, ni tiempo, ni dinero hay para esto.
-Bueno le invito a que me acompañe a comer algo- le dijo- hoy y este fin estaré solo, mi mujer fue a la casa de mis suegros y mis hijos salieron de fin de semana con unos amigos, pero me dejaron lo necesario en la cocina.
-Ok le acepto la invitación.
Ambos pasaron a la cocina y después de calentar la comida que estaba en el refrigerador llevaron todo a la mesa. Allí se presentaron, Iván el joven estudiante de ingeniería de 23 años y Pablo, psicólogo industrial de 35. Platicaron mientras compartían los alimentos.
La charla se prolongó después de la comida. Es como si no quisieran que se agotara ese momento.
-Su trabajo es interesante- comento Iván- conocer toda la problemática de los trabajadores de la empresa debe tenerlo muy ocupado.
-Sí, aunque a veces es cansado.-
-Y dime Iván. ¿Tienes novia?
-No, por el momento, no tengo dinero para mantener una relación de este tipo.
-Pues si tienes razón.- agregó- Pero estas joven y además eres bien parecido, debes tener muchas seguidoras.
-Pues si algunas compañeras quieren conmigo- dijo con una sonrisa apagada- pero nada serio aun.
- Además pues debe ser muy atractivo para algunas mujeres que te abren sus puertas-
-Jeje, pues si, ya van dos veces que me tiran la onda- y sonriente agrego- pero la verdad lo pensé,   que tal si llegan sus maridos y se arma la gorda.
-Bueno en eso tienes razón, no debes arriesgarte.
-No niego que si me estaba entrando la tentación, pero mejor fui a la segura.
-Umm, que suerte, yo quisiera tener una oportunidad así.
-Y ahora que esta solo ¿no lo buscaría?
- Pues no lo había pensado- dijo pensativo- pero pues debe ser alguien con quien pueda guardar el secreto.
-Eso si, nunca hay que arriesgarse- dijo Iván- y ¿Cómo que tipo de aventura le gustaría vivir si se diera la oportunidad?
-No se, algo diferente- pensó Pablo- Quizás una chica joven o algo que nunca he probado.
-¿Que nunca haya probado?- intrigado continuo- ¿Cómo qué?
-No sé, solo se me ocurrió decirlo-aclaro- y tu ¿tienes alguna fantasía por cumplir en ese aspecto?
-Pues nunca se me había ocurrido en algo así.
-¿que?
-Hacer algo que nunca haya probado.
-Bueno, entonces ya somos dos lo que buscamos hacer algo diferente.
-Pero ¿Cómo que quisiera probar Ud?
-No se- dijo como buscando en su pensamiento- ¿y tu? , supongo ¿que has tenido sexo con chicas?
-Si, en dos ocasiones- respondió Iván
-Entonces ¿Qué buscarías de diferente?
-Quizás una experiencia poco común y que fuera placentera y que nunca quizás vuelva a vivir.  
Ambos se miraron a los ojos, permanecieron varios instantes así. Sus miradas decían mucho entre sí. Ninguno se animó a hablar.
Pablo tenía 35 años, casado y con dos hijos, a pesar de los años se había mantenido en forma, por primera vez se fijaba un hombre joven, nunca había sentido una atracción igual. Iván de 23 tampoco tenía idea de que alguna vez podía sentirse atraído por otro hombre y mucho menos alguien mayor.
-Hacerlo con un hombre- rompió Pablo el silencio
-¿Cómo? –reparo Iván
-Si, hacerlo con un hombre- continuo Pablo- Nunca he tenido sexo con un hombre.
-Yo tampoco, nunca se me había ocurrido- le miro directo a la cara.
Después de un rato de silencio.
-¿Quieres…?- Pablo no supo como continuar
-¿probar con un hombre?- continuo Iván.
-si, a eso me refiero- dijo nervioso Pablo.
-Mmm, no sabría que hacer-
-Yo tampoco.
Después de pensarlo en silencio, Pablo se puso de pie, camino unos momentos por la sala, mientras Iván se quedó sentado, también meditando la situación. Ambos estaban nerviosos pero dentro de ellos había surgido un sentimiento extraño hasta el momento. Ambos querían vivirlo pero no sabían como expresarlo. Iván rompió el silencio esta vez.
-Quiero probar lo que es hacerlo con un hombre.
Pablo volteo a verlo, no se extrañó, ni se molestó. Lo miro y le dijo:
-Vamos entonces- le indico las escaleras.
Ambos sin tocarse ni decir nada, subieron por la escaleras, Pablo lo guió a la recamara principal. Pablo cerró la puerta. Estaba uno frente a otro, no atinaban que hacer. Iván tomo de nuevo la iniciativa y abrazo a Pablo que respondió a ese gesto. Así permanecieron un breve momento, al separarse se vieron a los ojos.
-Quítate la camisa- pidió Pablo.
Iván llevaba una camisa blanca con líneas azules que formaban cuadros en toda la tela. Lentamente Iván se desabrocho cada botón dejando al descubierto su pecho. Pablo pudo admirar su pecho y su abdomen con un camino de vello alrededor de su ombligo y que se perdía bajo su pantalón, se quitó la camisa y pudo ver su torso completo, sus tetillas rodeadas de unos cortos vellos le hacían ver hermoso.
-Ahora tu- Iván pidió a Pablo.
Pablo llevaba una camisa polo negra, se levantó la camisa con lentitud y levantado los brazos la saco por la cabeza, dejo ver su pecho con mas vello que el joven. Así, uno frente a otro se volvieron a abrazar. Sintieron sus cuerpos varoniles, ahora sentían una experiencia diferente, tener un cuerpo similar, y que les proporcionaba placer.
Abrazados se miraron de frente, Iván acerco sus labios a Pablo y se fundió en un beso profundo, sin pena, ni remordimiento Pablo hizo que ese momento se extendiera correspondiendo a ese beso. Permanecieron unos instantes disfrutando el momento. Acariciaban sus espaldas, sentían su pecho y su respiración agitada. No querían que este momento se terminara.
Se separaron y alejándose un poco, Iván se quitó los tenis que llevaba puestos. Pablo admiraba el momento. El joven se veía hermoso, se desabrocho su cinturón y despacio se desabrocho el jeans azul que usaba, dejo ver su ropa interior, un calzoncillo blanco. Se lo quito totalmente el pantalón permaneciendo de pie. Pablo hizo lo mismo, quitándose el pantalón negro y quedando solo con un bóxer azul. Se volvieron a abrazar. Dejaron que la pasión los llevara de la mano y sentir por primera vez algo diferente. Con pasos cortos llegaron a la orilla de la cama y cayeron en ella, sus besos fueron más profundos; sus manos recorrían el cuerpo de uno y de otro. Con un movimiento de cabeza Iván dio a entender que había que continuar con esto. Ambos se pusieron de pie y se quitaron lo que les quedaba. Desnudos se admiraron, Iván tenía una erección muy prolongada, su pene rodeado de espeso vello negro que le cubría y llegaba hasta su abdomen en una delgada línea, sus piernas también velludas le hacían ver más atractivo. Pablo, hizo lo mismo y dejo ver su miembro igual de duro, pero más grueso, sus vellos más cortos. En un movimiento conjunto ambos tomaron sus penes mutuamente, los frotaron por un rato, se pusieron más duros,  disfrutaron de esa masturbación mutua que nunca habían experimentado.
Pablo dirigió de nuevo a Iván a la cama. Lo recostó y el hizo lo mismo. Pablo comenzó a recorrer el cuerpo de su joven amado, bajo por su pecho deteniéndose en sus tetillas, bajo por su abdomen, jugueteo en su ombligo y jugando con el camino de vello que se iniciaba allí, bajo y froto en su cara su vello púbico, dio con su erección, bajo hasta sus testículos, los beso y froto con su lengua. Iván cerraba sus ojos disfrutando cada movimiento que Pablo hacía. Tomando la cabeza de Pablo Iván le pidió que se recostara ahora. Hizo los mismos movimientos que antes había sentido de boca de su amado. Pablo acomodo a Iván de tal manera que sus miembros quedaran frente a la cara del uno y de otro. Un 69 perfecto, Pablo inicio llevando aquel miembro a su boca, Iván hizo lo mismo, la sensación de ambos fue placentera. Pablo había recibido sexo oral muchas veces antes pero esta vez era diferente, Iván también sentía una sensación distinta a la que había experimentado antes. Después de un rato, la agitación fue creciendo y los movimientos se hicieron más rápidos.
-mee vengooo-  grito Iván.
Exploto su miembro con abundante líquido blanco que roció la cara de Pablo que había permanecido abajo. Con un grito de placer Pablo se vino también llenando su abdomen velludo se su propio semen. Iván se quedó admirando aquel espectáculo nunca antes visto por él, un pene explotando.
Iván se acomodó para quedar junto a Pablo. Ambos se abrazaron y permanecieron así hasta dormirse.
Después de un rato se despertaron y se volvieron a fundir en un beso; las caricias volvieron a surgir con más pasión, nuevamente sus miembros quedaron duros.
Pablo acomodo a Iván para probar penetrarlo, Iván se dejó llevar dócilmente. En cuatro patas Iván levanto su trasero preparándose a recibir aquel miembro grueso. Pablo tomo un tubo de gel de su cajón de la mesa de noche y froto su miembro. Lo dirigió hacia su amado que lo recibió con un poco de resistencia. Lo metió lentamente.
-Aagh, dueeele- gimió el joven.
Pablo continuo si decir nada. Cuando lo tuvo todo dentro permaneció unos momentos sin moverse esperando que Iván se acostumbrara a él. Poco a poco se comenzó a mover y a disfrutar de aquella penetración nunca antes experimentada. Iván gemía bajo, unas lágrimas salieron de sus ojos negros le dolía pero quería que continuara. Sus movimientos se hicieron más rápidos y fuertes. Pablo llego de nuevo a lo máximo y retiro su pene de culo de su joven amado dejando caer su semen en la espalda de Iván.
Agotado Pablo agotado se dejó caer boca arriba en la cama, cosa que aprovecho Iván para comenzar su trabajo esta vez. Tomo un poco de lubricante en sus manos; introdujo uno de sus dedos en el ano de Pablo que se dejó hacer lo que ahora Iván propusiera. Por varios minutos Iván jugó con el ano de Pablo y sus dedos, logro meter hasta tres a la vez. Después de un rato Pablo se acomodó para ser penetrado. Iván se puso detrás de él y lentamente fue penetrando a su nuevo amigo. Comenzó a entrar y salir con fuerza, Pablo sintió el placer de ser penetrado. Mayor placer le provoco cuando sentía como en cada embestida de Iván sus testículos chocaban con los suyos en un baile erótico que ambos experimentaban. Con un grito Iván se vino dentro de Pablo que sintió como su semen caliente le llenaba su ano perforado.
Nuevamente se fundieron en un abrazo y un beso profundo. Durmieron nuevamente por un corto rato. Iván se levantó y se dirigió al baño. Pablo se despertó con el ruido de la ducha, le alcanzo y se metió junto al joven, ambos se enjabonaron mutuamente. Volvieron a experimentar el sexo oral uno después del otro bajo la ducha; limpiaron sus cuerpos de toda marca delatora. Se vistieron y Pablo acompaño a Iván hasta la puerta, ya era de noche y estaba oscuro, antes de abrir la puerta para despedir a Iván se volvieron  a fundir en un beso. Se despidieron, no se volvieron a ver, nunca ninguno de los dos contaron su experiencia o al menos hasta ahora que conocí a Iván que es todo un ingeniero, está casado y tiene dos hermosos hijos. Nunca volvió a experimentar algo parecido y recuerda a Pablo con un profundo amor.