EL VENDEDOR.
Había tardado en volver a escribir las experiencias de personas bisexuales, esta es otra de las historias que he conocido y me han compartido. Como siempre he cambiado nombres y no menciono lugares por seguridad de los involucrados, espero les guste y sigan compartiendo sus experiencias.
El vendedor
Llego tocando la puerta, vendía folletos de ropa de una
marca poco conocida, él era bien parecido, joven como de unos 23 años, una piel
blanca algo enrojecida por caminar bajo los rayos del sol. Abrió la puerta molesto
por la interrupción en su trabajo a pesar de ser viernes.
-Buenas tardes señor, perdón por la interrupción- dijo con
un tono de confianza tratando de ganar la atención del posible comprador.
-Dígame, que puedo hacer por
Ud. - tratando de apresurar las cosas.
-Mire le traigo nuestro catálogo de temporada… - le dio una
larga explicación de su producto.
-Mire- le interrumpió- mi mujer no se encuentra en este
momento, quizás a ella le interesaría mas, si gusta venir en otro momento.
Tomando un poco de aire por la desilusión de no lograr una
venta agradeció la atención. Ya se retiraba cuando se volvió y le dijo:
-Le puedo pedir un favor- apresuro antes de que cerrara la
puerta.
-Si, dígame- abriendo de nuevo la puerta.
-¿me permitiría pasar a su baño?
-Pues si, pase Ud- no vio ningún problema es eso y le invito
a pasar.
Le indico donde estaba el cuarto de baño y el joven dejando
su mochila y sus folletos sobre un sillón de la sala se dirigió hacia el
cuarto. Después de unos momentos salió y agradeció la atención.
-¿Debe ser difícil este trabajo?- dijo tratando de atenuar
su desilusión.
-No se imagina cuanto- respondió el joven con un tono de
tristeza y cansancio.
-¿Lleva mucho en esto?
-Apenas unos días, lo tome para pagar mis estudios- agrego-
necesito dinero para terminar mi ingeniería.
-Ah muy bien- le animo- es bueno que pagues tus estudios por
ti mismo.
-Sí, solo que creo que me equivoque de trabajo, esto no deja
mucho y es demasiado tiempo caminando.
- ¿y eso?, ¿no pagan bien?
-Para nada, cada folleto lo debo vender por 100 pesos- dijo
mostrando uno de los folletos- y a mi solo me tocan 10 pesos de cada venta.
- Es muy poco- y continuando la charla- y ¿ha vendido algo
hoy?
-Solo uno- dijo con tono cansado- y llevo cuatro horas
caminando de casa en casa. Y estoy cansado, lo único que deseo es terminar con
esto y buscar algo mejor.
-pues le invito a descansar- le ofreció sentarse en el
sillón.
-gracias, al menos unos minutos-
Vio la hora y ya casi daban las cuatro de la tarde, de tanto
trabajar frente a la computadora no se había dado cuenta del tiempo.
-¿Ya comió Ud. algo?
-No, nada, ni tiempo, ni dinero hay para esto.
-Bueno le invito a que me acompañe a comer algo- le dijo-
hoy y este fin estaré solo, mi mujer fue a la casa de mis suegros y mis hijos
salieron de fin de semana con unos amigos, pero me dejaron lo necesario en la
cocina.
-Ok le acepto la invitación.
Ambos pasaron a la cocina y después de calentar la comida
que estaba en el refrigerador llevaron todo a la mesa. Allí se presentaron,
Iván el joven estudiante de ingeniería de 23 años y Pablo, psicólogo industrial
de 35. Platicaron mientras compartían los alimentos.
La charla se prolongó después de la comida. Es como si no
quisieran que se agotara ese momento.
-Su trabajo es interesante- comento Iván- conocer toda la
problemática de los trabajadores de la empresa debe tenerlo muy ocupado.
-Sí, aunque a veces es cansado.-
-Y dime Iván. ¿Tienes novia?
-No, por el momento, no tengo dinero para mantener una
relación de este tipo.
-Pues si tienes razón.- agregó- Pero estas joven y además
eres bien parecido, debes tener muchas seguidoras.
-Pues si algunas compañeras quieren conmigo- dijo con una
sonrisa apagada- pero nada serio aun.
- Además pues debe ser muy atractivo para algunas mujeres
que te abren sus puertas-
-Jeje, pues si, ya van dos veces que me tiran la onda- y sonriente
agrego- pero la verdad lo pensé, que
tal si llegan sus maridos y se arma la gorda.
-Bueno en eso tienes razón, no debes arriesgarte.
-No niego que si me estaba entrando la tentación, pero mejor
fui a la segura.
-Umm, que suerte, yo quisiera tener una oportunidad así.
-Y ahora que esta solo ¿no lo buscaría?
- Pues no lo había pensado- dijo pensativo- pero pues debe
ser alguien con quien pueda guardar el secreto.
-Eso si, nunca hay que arriesgarse- dijo Iván- y ¿Cómo que
tipo de aventura le gustaría vivir si se diera la oportunidad?
-No se, algo diferente- pensó Pablo- Quizás una chica joven
o algo que nunca he probado.
-¿Que nunca haya probado?- intrigado continuo- ¿Cómo qué?
-No sé, solo se me ocurrió decirlo-aclaro- y tu ¿tienes
alguna fantasía por cumplir en ese aspecto?
-Pues nunca se me había ocurrido en algo así.
-¿que?
-Hacer algo que nunca haya probado.
-Bueno, entonces ya somos dos lo que buscamos hacer algo
diferente.
-Pero ¿Cómo que quisiera probar Ud?
-No se- dijo como buscando en su pensamiento- ¿y tu? ,
supongo ¿que has tenido sexo con chicas?
-Si, en dos ocasiones- respondió Iván
-Entonces ¿Qué buscarías de diferente?
-Quizás una experiencia poco común y que fuera placentera y
que nunca quizás vuelva a vivir.
Ambos se miraron a los ojos, permanecieron varios instantes así.
Sus miradas decían mucho entre sí. Ninguno se animó a hablar.
Pablo tenía 35 años, casado y con dos hijos, a pesar de los
años se había mantenido en forma, por primera vez se fijaba un hombre joven,
nunca había sentido una atracción igual. Iván de 23 tampoco tenía idea de que
alguna vez podía sentirse atraído por otro hombre y mucho menos alguien mayor.
-Hacerlo con un hombre- rompió Pablo el silencio
-¿Cómo? –reparo Iván
-Si, hacerlo con un hombre- continuo Pablo- Nunca he tenido
sexo con un hombre.
-Yo tampoco, nunca se me había ocurrido- le miro directo a
la cara.
Después de un rato de silencio.
-¿Quieres…?- Pablo no supo como continuar
-¿probar con un hombre?- continuo Iván.
-si, a eso me refiero- dijo nervioso Pablo.
-Mmm, no sabría que hacer-
-Yo tampoco.
Después de pensarlo en silencio, Pablo se puso de pie,
camino unos momentos por la sala, mientras Iván se quedó sentado, también
meditando la situación. Ambos estaban nerviosos pero dentro de ellos había
surgido un sentimiento extraño hasta el momento. Ambos querían vivirlo pero no
sabían como expresarlo. Iván rompió el silencio esta vez.
-Quiero probar lo que es hacerlo con un hombre.
Pablo volteo a verlo, no se extrañó, ni se molestó. Lo miro
y le dijo:
-Vamos entonces- le indico las escaleras.
Ambos sin tocarse ni decir nada, subieron por la escaleras,
Pablo lo guió a la recamara principal. Pablo cerró la puerta. Estaba uno frente
a otro, no atinaban que hacer. Iván tomo de nuevo la iniciativa y abrazo a
Pablo que respondió a ese gesto. Así permanecieron un breve momento, al
separarse se vieron a los ojos.
-Quítate la camisa- pidió Pablo.
Iván llevaba una camisa blanca con líneas azules que
formaban cuadros en toda la tela. Lentamente Iván se desabrocho cada botón
dejando al descubierto su pecho. Pablo pudo admirar su pecho y su abdomen con
un camino de vello alrededor de su ombligo y que se perdía bajo su pantalón, se
quitó la camisa y pudo ver su torso completo, sus tetillas rodeadas de unos
cortos vellos le hacían ver hermoso.
-Ahora tu- Iván pidió a Pablo.
Pablo llevaba una camisa polo negra, se levantó la camisa
con lentitud y levantado los brazos la saco por la cabeza, dejo ver su pecho
con mas vello que el joven. Así, uno frente a otro se volvieron a abrazar.
Sintieron sus cuerpos varoniles, ahora sentían una experiencia diferente, tener
un cuerpo similar, y que les proporcionaba placer.
Abrazados se miraron de frente, Iván acerco sus labios a
Pablo y se fundió en un beso profundo, sin pena, ni remordimiento Pablo hizo
que ese momento se extendiera correspondiendo a ese beso. Permanecieron unos
instantes disfrutando el momento. Acariciaban sus espaldas, sentían su pecho y
su respiración agitada. No querían que este momento se terminara.
Se separaron y alejándose un poco, Iván se quitó los tenis
que llevaba puestos. Pablo admiraba el momento. El joven se veía hermoso, se
desabrocho su cinturón y despacio se desabrocho el jeans azul que usaba, dejo
ver su ropa interior, un calzoncillo blanco. Se lo quito totalmente el pantalón permaneciendo de pie. Pablo hizo lo mismo, quitándose el pantalón negro y
quedando solo con un bóxer azul. Se volvieron a abrazar. Dejaron que la pasión
los llevara de la mano y sentir por primera vez algo diferente. Con pasos
cortos llegaron a la orilla de la cama y cayeron en ella, sus besos fueron más
profundos; sus manos recorrían el cuerpo de uno y de otro. Con un movimiento de
cabeza Iván dio a entender que había que continuar con esto. Ambos se pusieron
de pie y se quitaron lo que les quedaba. Desnudos se admiraron, Iván tenía una
erección muy prolongada, su pene rodeado de espeso vello negro que le cubría y
llegaba hasta su abdomen en una delgada línea, sus piernas también velludas le
hacían ver más atractivo. Pablo, hizo lo mismo y dejo ver su miembro igual de
duro, pero más grueso, sus vellos más cortos. En un movimiento conjunto ambos
tomaron sus penes mutuamente, los frotaron por un rato, se pusieron más
duros, disfrutaron de esa masturbación
mutua que nunca habían experimentado.
Pablo dirigió de nuevo a Iván a la cama. Lo recostó y el
hizo lo mismo. Pablo comenzó a recorrer el cuerpo de su joven amado, bajo por
su pecho deteniéndose en sus tetillas, bajo por su abdomen, jugueteo en su
ombligo y jugando con el camino de vello que se iniciaba allí, bajo y froto en
su cara su vello púbico, dio con su erección, bajo hasta sus testículos, los
beso y froto con su lengua. Iván cerraba sus ojos disfrutando cada movimiento
que Pablo hacía. Tomando la cabeza de Pablo Iván le pidió que se recostara
ahora. Hizo los mismos movimientos que antes había sentido de boca de su amado.
Pablo acomodo a Iván de tal manera que sus miembros quedaran frente a la cara
del uno y de otro. Un 69 perfecto, Pablo inicio llevando aquel miembro a su
boca, Iván hizo lo mismo, la sensación de ambos fue placentera. Pablo había
recibido sexo oral muchas veces antes pero esta vez era diferente, Iván también
sentía una sensación distinta a la que había experimentado antes. Después de un
rato, la agitación fue creciendo y los movimientos se hicieron más rápidos.
-mee vengooo- grito
Iván.
Exploto su miembro con abundante líquido blanco que roció la
cara de Pablo que había permanecido abajo. Con un grito de placer Pablo se vino
también llenando su abdomen velludo se su propio semen. Iván se quedó admirando
aquel espectáculo nunca antes visto por él, un pene explotando.
Iván se acomodó para quedar junto a Pablo. Ambos se
abrazaron y permanecieron así hasta dormirse.
Después de un rato se despertaron y se volvieron a fundir en
un beso; las caricias volvieron a surgir con más pasión, nuevamente sus
miembros quedaron duros.
Pablo acomodo a Iván para probar penetrarlo, Iván se dejó
llevar dócilmente. En cuatro patas Iván levanto su trasero preparándose a
recibir aquel miembro grueso. Pablo tomo un tubo de gel de su cajón de la mesa
de noche y froto su miembro. Lo dirigió hacia su amado que lo recibió con un
poco de resistencia. Lo metió lentamente.
-Aagh, dueeele- gimió el joven.
Pablo continuo si decir nada. Cuando lo tuvo todo dentro
permaneció unos momentos sin moverse esperando que Iván se acostumbrara a él.
Poco a poco se comenzó a mover y a disfrutar de aquella penetración nunca antes
experimentada. Iván gemía bajo, unas lágrimas salieron de sus ojos negros le
dolía pero quería que continuara. Sus movimientos se hicieron más rápidos y
fuertes. Pablo llego de nuevo a lo máximo y retiro su pene de culo de su joven
amado dejando caer su semen en la espalda de Iván.
Agotado Pablo agotado se dejó caer boca arriba en la cama,
cosa que aprovecho Iván para comenzar su trabajo esta vez. Tomo un poco de
lubricante en sus manos; introdujo uno de sus dedos en el ano de Pablo que se
dejó hacer lo que ahora Iván propusiera. Por varios minutos Iván jugó con el
ano de Pablo y sus dedos, logro meter hasta tres a la vez. Después de un rato
Pablo se acomodó para ser penetrado. Iván se puso detrás de él y lentamente fue
penetrando a su nuevo amigo. Comenzó a entrar y salir con fuerza, Pablo sintió
el placer de ser penetrado. Mayor placer le provoco cuando sentía como en cada
embestida de Iván sus testículos chocaban con los suyos en un baile erótico que
ambos experimentaban. Con un grito Iván se vino dentro de Pablo que sintió como
su semen caliente le llenaba su ano perforado.
Nuevamente se fundieron en un abrazo y un beso profundo.
Durmieron nuevamente por un corto rato. Iván se levantó y se dirigió al baño.
Pablo se despertó con el ruido de la ducha, le alcanzo y se metió junto al joven,
ambos se enjabonaron mutuamente. Volvieron a experimentar el sexo oral uno
después del otro bajo la ducha; limpiaron sus cuerpos de toda marca delatora.
Se vistieron y Pablo acompaño a Iván hasta la puerta, ya era de noche y estaba
oscuro, antes de abrir la puerta para despedir a Iván se volvieron a fundir en un beso. Se despidieron, no se
volvieron a ver, nunca ninguno de los dos contaron su experiencia o al menos
hasta ahora que conocí a Iván que es todo un ingeniero, está casado y tiene dos
hermosos hijos. Nunca volvió a experimentar algo parecido y recuerda a Pablo
con un profundo amor.