Aunque este blog lo he abierto
para personas enteramente bisexuales, esta historia es de un chico gay que me
relato su historia, estoy abierto a todas las formas de preferencia sexual, más
en aquellos casos que tienen que ocultar su situación.
Benito, es un chico gay de los
que podemos llamar de closet y lo era por las experiencias que le ocurrieron
muy cercanas. Una de sus experiencias era que provenía de una familia súper
conservadora, católica y radicalmente opuesta a todo tipo de nueva tendencia
sexual actual. Su hermana se embarazó siendo soltera lo que ocasiono que sus
padres la echaran de la casa y no
volvieron a saber de ella. El se mantiene en contacto pero para sus
padres es como si estuviera muerta. Un primo se declaró abiertamente gay y de
tendencia travesti, a partir de ese momento nadie de su familia pudo entrar a
la casa de los padres de Benito; incluso le prohibieron el trato con cualquiera
de ellos. Benito vive en el silencio por el miedo a ser juzgado y perder el
vínculo con sus padres que tanto ama. Para los vecinos es el hijo modelo,
siempre atento a las necesidades de su familia y que nunca ha provocado
problemas ni escándalos. Se le habían conocido solo dos novias pero nunca nada
serio. Nadie se imagina lo que sufre en su interior.
Su trabajo dentro de una empresa
de comercio de insumos para la industria de las artes gráficas le mantenía
ocupado casi todo el día, llevaba 5 años trabajando en ese lugar y había tenido
unos cuantos ascensos pero nada de importancia. En la misma área trabaja Martín
de 29 años, solo un año más grande que Benito de 28. Desde que entró a trabajar
en la misma área, unos tres años antes, Benito se enamoró de Martín, aunque
sabía que era totalmente heterosexual, mantenía su admiración por él. No era el
chico de gimnasio pero se mantenía delgado y en buena forma, una piel apiñonada
y con un pelo negro bien cortado pero abundante le hacía verse más llamativo
tanto para las compañeras de trabajo como para Benito; Martín era el clásico
galán de la oficina que cambiaba seguido de chica, en los tres años que llevaban juntos, Benito le conoció dos novias formales y muchas chicas ocasionales, una
de ellas trabajaba en otra área de la misma empresa. Benito se hizo amigo de
ella y supo que Martín era bueno en la cama, pero no pudo preguntar más por
guardar las apariencias. En algunas ocasiones habían coincidido en fiestas de
la empresa y de algunos compañeros, donde noto que Martín casi no tomaba, pero
cuando lo hacía no controlaba su comportamiento. Todos los días vestían de traje por lo que a
pesar de verse hermoso no podía ver nada más. En alguna reunión le había visto de jeans y de camisa con
mangas cortas lo que le hizo darse cuenta que los tenía los brazos muy velludos
e imaginó que el resto del cuerpo estaría igual.
La oportunidad de intimar un poco
más llegó cuando la empresa asistiría a una expo en la que mostrarían sus
productos, colocarían un stand en el evento, Benito y Martín fueron elegidos
para ir a Monterrey para atender el puesto. Anteriormente Benito asistió a otras
expos, pero con otros compañeros que no le entusiasmaban nada o que incluso le
repugnaban; había compartido las habitaciones del hotel con ellos pero nada que
le gustara. Ahora era diferente, la idea de poder admirar y estar más de cerca
a Martín le emociono mucho.
Sin ningún problema ambos
planearon el viaje, un equipo se había adelantado para colocar el stand, ellos
solo lo atenderían.
El viaje en avión fue tranquilo,
al llegar tomaron el taxi para dirigirse al hotel. Benito se moría de ansias
por estar ya en el cuarto a solas con su amor platónico. Al llegar Martín se
dirigió a la recepción e hizo los trámites correspondientes. La sorpresa fue
cuando vio que llevaba dos llaves (tarjetas).
-Ese Juanito (el contador) sí que
se lució esta vez- dijo Martín- nos consiguió dos cuartos y de los mejores.
-Ah que bien- dijo Benito
ocultando su decepción.
Le entrego una de las tarjetas y
cada quien se dirigió a su cuarto uno junto al otro, ambos tenían una excelente
vista a la ciudad y la cerro de la Silla.
Benito se sentía decepcionado por tan mala jugada del destino, en otras
ocasiones había tenido que soportar las imágenes de hombres gordos, viejos y
nada atractivos y esta vez que la ocasión lo ameritaba le daban un cuarto
separado.
Después de la cena se despidieron
y solo se vieron hasta la mañana siguiente. Después del desayuno se dirigieron
a la expo, serían tres días de atención al público y presentar sus productos.
Los días pasaron y nada de interés, charlas vacías, poco interesante, no había
mucho tiempo para socializar, tenían que atender al publico y promover la marca. Comían por separado ya que
la afluencia de gente era mucha, solo en la noche podían hablar de algo sin
importancia y después irse a dormir cada quien en su habitación.
Termino la expo y decidieron
festejar, la cosa se ponía mejor, habían hecho amistad con otras personas que
también participaron en la expo, por lo que todos decidieron salir a un bar
antes de irse, ellos habían decidido salir al mediodía de siguiente.
En el bar pasaron las horas, un
buen ambiente, Benito tomo la precaución de no tomar demasiado, recordó que
Martín no controlaba su consumo de alcohol y así paso.
Martín comenzó a tomar de más,
poco a poco los otros se fueron retirando. Martín se perdió, Benito se disculpó
por ambos con los pocos que aun quedaban, tomo a Martín por el brazo y lo guio
hacia la salida y de allí al hotel que estaba cerca. Al llegar los empleados
los vieron entrar pero no se inmutaron al ver la condición de Martín, subieron hasta sus habitaciones.
Benito entro al cuarto de Martín y lo llevo hasta la cama.
Allí lo vio tan inconsciente, que
permaneció unos momentos admirándolo así, en la cama totalmente perdido. Le
llamo por su nombre y le movió su hombro… no hubo respuesta, estaba totalmente
perdido. Ya se retiraba cuando volteo a verlo de nuevo. Hermoso, perdido…
indefenso. ¡Indefenso! Pensó.
Se acercó de nuevo le admiró.
Martín vestía igual que él, una camisa polo negra con el logo de su empresa así
como pantalón de vestir del mismo color. Se atrevió por primera vez a acariciar
sus brazos velludos. Martín no hizo ninguna seña de darse cuenta de eso.
Nervioso continuo, acaricio su pecho sobre la ropa, bajo y acaricio todo su
cuerpo de igual manera con ropa. Temblaba quizás de nervios, pero más de deseo
y placer. Nunca pensó estar en una situación parecida.
Martín, Martín- le llamo y movió
un poco.
Martín no hizo ninguna señal de
estar consciente de lo que pasaba.
Benito tomo valor y pensó.
-Nunca volveré a tener otra
oportunidad-
Tomó a Martín, acomodándolo de la
mejor forma. Le quito los zapatos, y los calcetines, acaricio y beso sus pies.
Subió y llego hasta su torso, con mucho cuidado levanto la playera y vio su
abdomen velludo, le acarició por debajo de la playera, Martín seguía dormido.
Desabrocho su cinturón y su pantalón, dejo ver por primera vez su ropa
interior, un calzoncillo de licra azul. Benito tomo su celular y fotografió ese
momento. Pensó en retirarse ya que estaba muy nervioso y creyó que ya era
suficiente pero el deseo volvió a ganar. Tomo a su compañero y levantándolo con
mucho cuidado le quito totalmente la camisa, ahora admiraba su pecho y abdomen
desnudos, la vellosidad era moderada, acaricio por un momento, beso sus rosadas
tetillas. Bajo hacia su ombligo, no había reacción alguna. De igual manera
quitó el pantalón, se notaba un paquete muy grande. Volvió a tomar una foto, no
podía desperdiciar la ocasión. ¿Sería
bueno seguir? ¿Estaba bien hacer esto? ¿y si despertaba?
Benito tomo valor y continuo,
toco su paquete, se sentía grande a pesar de estar cubierto por ese
calzoncillo. Tomo los costados de su ropa y lo fue bajando lentamente, apareció
una mata de vello abundante, y salto ante su mirada un miembro grueso y grande
pero aun en reposo. Sus testículos caían rosados entre sus piernas. Volvió a
fotografiar esa vista. Dudaba hasta
donde podía llegar. Continuo tocando cada parte de él. Acaricio su vello, sus
testículos todo con mucho cuidado, tratando de no ser brusco y provocar que se
despertara. Tomo su miembro con la mano, sintió su textura y forma, lo froto, comenzó
a notar que tomaba una dureza ligera, siguió hasta que se levantó totalmente.
No soportando más llevo su boca hacia ese miembro ahora duro. Martín seguía
perdido. Beso toda la extensión de arriba y abajo. Con insistencia volteaba a
ver el rostro de Martín para ver si había alguna reacción. Tomo otra foto de
ese miembro erecto, no quería olvidar tan placentero momento. Viendo que no
había reacción metió toda esa masa de carne en su boca. Lo succiono, por varios
minutos, ya no había marcha atrás, si despertaba soportaría todo lo que pasara
pues ya estaba en esto. Después de un rato de tenerlo dentro de su boca, noto
como si su cuerpo se estremeciera, saco el miembro de su boca pensando que se
había despertado, la sorpresa fue que el estremecimiento era porque Martín a
pesar de su condición se vino, eyaculo con abundancia, Benito volvió a
fotografiar. Tomo con sus manos ese líquido caliente, lo saboreo con su lengua.
Se dio cuenta que él también se había venido dentro de su ropa. Más tranquilo
tomo varias imágenes más, limpio a su amado con una toalla, y por seguridad le
coloco de nuevo su ropa interior. Apago las luces y salió de allí, regreso a su
habitación. No pudo dormir pensando en lo que había vivido. Volvió a excitarse
con las fotos que tenía guardadas. Se masturbo varias veces pensando y admirando
las imágenes, cuando pudo dormir casi amanecía. Se despertó cuando Martín toco
a su puerta, ya se había arreglado.
-Vaya si también te dio duro la
borrachera- le dijo
-Si algo, no me di cuenta de la
hora- tratando de no ser tan obvio por lo ocurrido- y a ti ¿también te pego?
-ujule, durísimo, con decirte que
no me acuerdo como llegue a mi cuarto-
-¿ah si?- trato de saber más- yo
solo recuerdo que te deje en la puerta de tu cuarto
-si, pues con decirte que ni
cuenta me di de como que quite la ropa- dijo sonriendo
-no, pues si que te dio duro-
sonrió de forma picara Benito
Mientras Benito se arreglaba,
Martín se adelantó al restaurant del hotel. Más tarde tomaron el vuelo de
regreso.
Ambos siguen trabajando en la
misma empresa y la misma área, Martín nunca supo lo que paso esa noche. Con el
tiempo Martín tuvo un hijo aunque sigue soltero, Benito sigue viviendo su
infierno de permanecer oculto porque así prefiere hacerlo. Las fotos solo
pertenecen a Benito que las conserva para sí mismo y no las muestra, al contarme su historia solo me enseñó una del
rostro de Martín.
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