sábado, 20 de abril de 2013

PAGO POR EVENTO.


A los 50 años ya no es fácil encontrar alguien con quien vivir aventuras sexuales, Julián llevaba ya 4 años sin una relación seria con un hombre, además de que en los últimos años había descuidado su físico. Solo veía pasar hombres jóvenes y guapos sin poder lograr algo. Hasta su esposa había comenzado a rechazarlo. Intentaba hacer ejercicio jugando tenis, pero no mejoraba en nada. Había pensado que dadas las circunstancias lo mejor era buscar alguien a quien pagarle para hacerle el favor. Pero ¿Dónde?

Sábado, tenía que ir a la boda de una sobrina de su esposa,  sus hijos ya mayores se negaron a acompañarlos, así que irían solos los dos. Después de la aburrida ceremonia se dirigieron al salón de fiestas. Llegaron y les llevaron a la mesa que se les había asignado. Un camarero se acercó para ofrecerles una bebida, pidieron algo ligero para comenzar. Julián se fijó en el joven camarero, alto delgado, moreno claro, de rostro fino y agradable, de no haber visto que era parte del servicio del salón hubiera pensado que era algún hijo de una distinguida familia. Como todos los demás del servicio vestía de negro con camisa blanca y una corbata de moño. Era ágil al moverse, casi danzaba al servir. Durante la noche Julián no dejaba de buscar la oportunidad para verle y cada vez que podía le hacía acercarse con cualquier pretexto.
La gente comenzó a retirarse, Julián dijo a su mujer que ya era tiempo de irse, así que ella se levantó y fue a despedirse de los anfitriones, Julián se quedó solo en la mesa, los demás comensales ya se habían retirado. El joven camarero se acercó al notar que se retiraban.

-Espero el servicio haya sido de su agrado- dijo el joven con una voz que se antojaba agradable- agradecemos la propina que guste dejar.

Julián vio la oportunidad. Primero saco un billete de $20, pero medito mejor la situación y tomo el más alto que llevaba en su cartera: $200.

-Todo estuvo muy bien- ofreciendo el billete- esto te lo has ganado.

El joven vio con sorpresa la denominación del billete.

-Gracias señor, no es para tanto, pero le agradezco.

-¿Quieres ganar algo más que eso?

-Pues ¿usted dirá en que le puedo servir?- pensó que era algo inmediato quizás un poco de pastel.

Mirando hacia donde se encontraba su mujer para asegurarse que podía comentar con rapidez y seguridad de no ser escuchado, le dijo:

-Sexo- le miro a los ojos

-¿Cómo?- se turbo

Volvió a girar la vista en dirección a donde se encontraba su mujer.

-sí sexo, aceptas tener sexo conmigo- dijo directamente.

El joven no sabía que pensar, solo le miraba sorprendido. Al no tener una respuesta inmediata Julián saco una tarjeta de su saco y se la ofreció al joven.

-Si te animas llámame cualquier día entre 4 y 8 pm- dijo dándose la vuelta justo en el momento en el que su mujer se acercó. Se retiraron y al llegar a la puerta volteo hacia el joven que en ese momento se encargaba de retirar la mesa. Pasaron los días y no recibió llamada del joven. “no se animó” pensó.

Víctor era un chico de 21 años, estudiante de gastronomía que para cubrir sus gastos y su carrera, trabajaba, había decidido hace un año no ser una carga para sus padres. En el lugar donde estudiaba había un chef que era su profesor y le ofreció un trabajo los fines de semana en su empresa de eventos como mesero. Asistía a la escuela de lunes a viernes y el sábado cuando había algo trabajaba. No había problemas de horario podía compartir todas las actividades, aun con su novia Ceci, que también estudiaba en la misma escuela, por lo que se veían a diario y si algún sábado Víctor trabajaba no había problema, tenían toda la semana para volverse a ver.

Esta semana estaba complicada, se les informó que tenían práctica en uno de los mejores restaurantes de Cancún. Se miraron los dos, habría problemas. La chef encargada de esta área le informó que debían ir esta vez, ya que se habían negado en dos anteriores una a Guadalajara y otra a Acapulco. No había más si no asistían a esta práctica no pasarían al siguiente semestre. La dinámica era que ellos pagaban su trasporte y gastos por una semana el lugar de práctica les ofrecía el hospedaje.

-5,000 pesos por cada uno- dijo la chef.

Los dos se vieron y Víctor tomo la palabra.
-Ok, los conseguiremos-

Salieron de allí y Ceci preocupada le dijo
-¿Cómo le vamos a hacer?

-No te preocupes amor, yo veré como le hago.

La acompaño a hasta su casa y después se fue a la suya. Busco en su ropa la camisa donde había guardado la tarjeta. Medito toda la noche la situación.

Jueves. Julián salía del trabajo, eran las 4:15 y estaba a punto de encender su auto, cuando sonó el celular, lo tomo y vio que era un número que no conocía.

-Si bueno- respondió

-Buenas tardes Señor- dijo su interlocutor- ¿no se si me recuerde? Me dio su tarjeta el sábado al final de una fiesta donde usted asistió.

-Ah, si, ya te recuerdo- dijo emocionado

Por fin sus cuatro años de ayuno masculino estaban por terminar. Cerró bien las ventanillas del auto para poder charlar con la seguridad de no ser escuchado. Y continúo:

-¿Qué pasó? ¿Te decidiste?- cuestiono al joven

-Pues… si, solo quisiera saber ¿Cuánto sería? y ¿Qué tengo que hacer?

-Mira que te parece si nos vemos y platicamos.

-Me parece bien-

Acordaron el lugar para el sábado siguiente por al medio día.
Víctor llevaba 2 años con su novia, había pensado seriamente en hacer una vida común con ella, sea casados o no. Tenían sexo ocasionalmente, y esa tarde fue una de esas ocasiones. Al terminar Ceci lo cuestionó

-¿Cómo conseguiremos el dinero?

-no te preocupes amor- la tranquilizo- ya casi lo consigo.

La abrazo y se quedó callado pensando en lo que haría para cubrir este gasto.

Llegó el sábado y Julián llegó antes de la hora acordada, se estaciono en la calle y permaneció dentro del auto. Muy puntual llego también Víctor, se veía hermoso, jeans negro y una camisa oscura a cuadros llevaba una mochila, después de esto iría a trabajar. Julián toco el claxon y llamo la atención de Víctor, que se acercó de inmediato.
Dentro del auto, se saludaron y Julián lo encendió, busco una calle con poco tráfico. Mientras avanzaban no dijeron palabra. Víctor se sentía nervioso y le sudaban las manos. Encontraron una calle casi vacía y se estaciono.

-Pues, ¿entonces te decidiste?- dijo Julián

-La verdad necesito dinero- dijo apenado- así que usted dirá.

-Ok, entonces será de la siguiente manera- dijo con calma Julián.

-Si pero antes debo decirle que nunca he hecho esto- aclaro Víctor.

Le miro con ternura, y con voz tranquilizante le dijo.
-Ok entiendo, mira si me dejas verte y tocarte desnudo te doy $1,000

-Me parece bien- Víctor pensó que sería solo eso, $1,000 no le caerían mal por eso.

-Te daré $2,000 por dejarte hacer sexo oral- continuo Julián
Víctor le miro con asombro

-$5,000 por dejarte penetrar.
Víctor se quedó callado, su cabeza daba vueltas por este ofrecimiento.
-Si cada cosa te la hago dos veces, pago el doble.

Víctor cerró los ojos y pensó la situación. Tomo aire y dijo con decisión
-Ok, vamos. Pero quiero el pago en efectivo.

Julián acepto con una sonrisa pícara, se dirigió a un Motel y pidió una habitación, no le importaba gastar en este momento, todo lo cargaría a la empresa donde trabajaba. Entraron en la habitación y Víctor se sentó en la cama y Julián en un sillón que estaba a un lado.
Permanecieron así, por breves momentos. Julián se había preparado para este momento por lo que saco un sobre de su pantalón y le dio $2,500 para comenzar. Se había preparado muy bien trayendo lo suficiente.

-Desnúdate- le pidió-pero lentamente por favor.

Víctor se levantó y comenzó a quitarse la camisa, dejo ver su cuerpo delgado y con algo de vello, siguió, se quitó los zapatos y los calcetines. Julián comenzaba a frotarse su miembro por debajo del pantalón. Víctor se desabrocho el cinturón y el pantalón dejo ver su bóxer a cuadros negro. Bajo lentamente su pantalón hasta quedar en bóxer solamente. Julián se puso de pie y se acercó al joven, comenzó a acariciar su cuerpo, hacía mucho que no sentía un cuerpo tan varonil y menos joven entre sus manos. Víctor se dejaba hacer en silencio. Julián tomo el bóxer por la orilla y comenzó a bajarlo lentamente, un pene grueso y grande salto a sus ojos, el vello que le rodeaba era abundante, lo tomo entre sus manos y comenzó a levantarlo, beso su extensión. Le pidió que se acostara.  Víctor lo hizo y Julián comenzó a acariciarlo totalmente, su pecho, su abdomen, hasta llegar a su miembro, lo rodeo con su boca, con su lengua acaricio sus testículos. Víctor solo cerraba los ojos y trataba de sentir algo de placer, le costaba trabajo pero intentaria. Le hizo levantar las piernas dejando a la vista su ano aun virgen. Le hizo el beso negro. La sensación que sintió Víctor le hizo estremecer. Por varios minutos fue un recorrer ese ano tan exquisito. Metió y saco un dedo por varios instantes, Víctor solo apretaba los labios para evitar gemir con fuerza y sus manos apretaban una almohada con las manos. Tan ocupado estaba esto que no se dio cuenta como Julián de había quitado su ropa. Algo pasado de peso y con un pene mediano no era precisamente un modelo.
-¿Estás listo?- dijo jalándose su miembro tratando de verse más grande.
-como guste- agrego de forma sarcástica- usted es el que paga.
Saco de su bolsillo un condón, Víctor se sitio aliviado por esto además de que no vio muy grande la verga, así que quizás no dolería mucho. Le pidió que se acomodara en cuatro. Así lo hizo. Con el condón colocado se acercó a ese ano joven. Lentamente lo fue penetrando, Víctor sintió un leve dolor, trato de no gritar apagando su boca mordiendo la almohada. Ya que la tuvo dentro Julián inicio el ir y venir dentro del su joven amado. Víctor gemía de dolor por la sensación extraña de hacer esto. Julián fue intensificando sus movimientos hasta hacerlos más rápidos y violentos, después de un rato de entrar y salir fue más intenso en sus movimientos, ambos sudaban. Julián de un grito de placer se vino en una serie de espasmos de placer. Saco su miembro y cayo desfallecido a un lado de la cama. Víctor se sintió aliviado, y se acurruco en el otro extremo de la cama. Permaneció pensando en lo que había hecho, bueno ya  tenía al menos la mitad del dinero para la práctica. Después de un rato se levantó y se colocó su bóxer, el movimiento hizo que Julián se levantara y dijo:

-¿Ya te vas?

-Bueno, usted ya tuvo lo que buscaba.

-Pero tú no te veniste.

-No lo necesito, gracias- trato de evadirlo

-Recuerdas que te dije que si lo hacía doble pagaba lo mismo.

Víctor lo miro y le dijo:

-Ok, pero quiero todo en este momento- dijo tajante.

Julián sonrió y saco de nuevo el sobre, dio al joven el resto del dinero, ya tenía los 10 mil.

Víctor se quitó de nuevo el bóxer y se volvió a acostar. Julián volvió a tomar el pene de su compañero y comenzó a mamarlo con fuerza, pronto Víctor llego a lo máximo y exploto, sin sacarlo de su boca Julián trago todo el líquido que salió de él. Luego abrió las piernas de su amado. De nuevo con un condón penetro al joven pero esta vez de frente. Por varios minutos entro y salió, Víctor ya no podía apagar sus gemidos, le dolía y esperaba terminar pronto. Julián se vino de nuevo con más trabajo, tardo más esta vez. Lo saco y se tumbó. Víctor se dirigió al baño. Entro a la ducha y mientras el agua caía, lloro en silencio, el agua ocultaría sus lágrimas. Julián entro a la ducha buscando continuar pero Víctor se salió en ese momento.
Salieron del motel y lo llevo hasta donde Víctor le pidió. Se despidieron.

-Si necesitas más “money” llámame tienes mi numero

-Si, claro lo hare- mintió.

-Además también guarde el tuyo, por si necesito otra vez de ti- amenazo

Víctor fue a trabajar, pero no se sintió bien, antes de que llegaran los invitados de esa fiesta vomitó, su jefe lo vio y le dijo que se fuera mejor a casa. Así lo hizo.

A pesar de que Julián marco varias veces a su celular tiempo después, Víctor jamás respondió. Cambio su número y la práctica fue un éxito. Ceci nunca supo cómo su novio consiguió el dinero, ahora están a un año de terminar y tienen planes de vivir juntos. Víctor no ha podido olvidar esta experiencia y es por eso que me ha pedido que la publique, como una forma de descargar toda la culpa que aun carga.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena historia, a veces hay que pagar por algo que valga la pena

Anónimo dijo...

Me gusto la historia, me paso algo parecido.